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  • Foto del escritorEditorial Semana

El deporte como práctica de liberación nacional


Por: Juan Ilich Hernández


Pensar el deporte para el ojo común e imaginario social es simplemente definido como actividad física que ejerce una persona o colectivo dentro de un espacio bajo unas reglas. Sin embargo, si nos adentramos al trasfondo social e histórico del deporte, hallamos que, desde el 4000. A.C (Antes de Cristo) en el antiguo Egipto y la misma Olimpia se recopilaron múltiples instrumentos como la jabalina, el salto alto, lucha olímpica, el maratón, entre otros. Cada uno de estos es hoy considerado como una especialidad de alto rendimiento y trabajo.


A través del establecimiento de los juegos olímpicos en Grecia desde el siglo VIII (A.C.), ya vamos observando cómo se fueron sofisticando e incluso ampliando los distintos tipos de disciplinas que hoy tienen una extraordinaria recepción, justamente como lo ha sido el skateboard, fútbol, surfing, hockey, etc. Evidentemente, queda más que claro, que el deporte al igual que los cambios sociales se han ido atemperando a las necesidades y exigencias del momento. De ahí estriba su grandeza y base para la emancipación de los pueblos más oprimidos e incluso vedados de la historia política del mundo.


Siguiendo esta línea de pensamiento, ya de antemano puede ilustrarse que para que un país pueda evolucionar, depende del deseo y compromiso social que tenga el Estado con sus atletas y distintas disciplinas. Aunque para muchos se considere lo contrario, que es vía la autogestión que lograríamos propiciar las condiciones necesarias para sobresalir y destacarnos como deportista, sabemos que no es la forma correcta. Considero errónea y hasta injusta dicha posición, debido a que un país que no concibe al deporte como un derecho está prácticamente aniquilando su evolución sociocultural y sobre todo la juventud. Este hecho pone de manifiesto el verdadero quehacer del deporte el cual descansa en la liberación, no solo de las personas que lo practican sino también sociedad.


En el caso de Puerto Rico, la situación ha sido cada vez más destructiva, ya que el deporte ha ido tomando un curso más privativo. Destaco este señalamiento, porque si analizamos la crítica y delicada situación que enfrenta el deporte en el país, notamos que de las pocas disciplinas que aún mantiene un espíritu combativo ante su privatización es el mismo atletismo. A pesar del abandono y ausencia de financiamiento, al sol de hoy, clubes como el Club Criollo de Atletismo en Caguas y personas comprometidas con tal disciplina como fue el fenecido y emblemático Héctor “Tuto” Cintrón, Luisa Anziani, y Orlando Morales, entre otras es que se continúa haciendo patria. También, es importante agregar, que hay otros clubes y escuelas especializadas como el Albergue Olímpico, los cuales están más que sumamente comprometidos con el deporte a nivel isla, aunque existan diversos detractores y trabas burocráticas que le limiten su plena operacionalización.


Ahora bien, con el advenimiento de las políticas de austeridad y mutación del capitalismo, todas las sociedades han tenido que adaptarse a unas nuevas formas de resistencia las cuales se sirven del desconsiderado balance entre estudio y entrenamiento o en la gran parte de los escenarios estudio- trabajo y entrenamiento. Si no tomamos estos factores bajo reflexión y acción ante el cuerpo jurídico- político se proseguirá con el proyecto reformativo de hacer accesible el deporte a unos pocos, cosa que impide que su esencia libere no solo el cuerpo humano, sino también su mente y espíritu. Así que, apostar por el deporte es también velar por el cambio social y liberación del pueblo.

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