• Editorial Semana

El lado humanitario de Betances


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“No quiero colonia ni con España ni con Estados Unidos” (Ramón Emeterio Betances).


Resulta francamente conmovedor, pero igualmente gratificante, que un hijo de esta tierra, tras haber sido enviado a Francia por su propio padre al quedar huérfano de madre cuando apenas cumplía 10 años, haya regresado a sus 28 años hecho todo un médico, cirujano y oftalmólogo, para enfrentar no solamente la catastrófica epidemia del cólera, sino también para luchar por la abolición de la esclavitud y la libertad de Puerto Rico. Precisamente, el 8 de abril de 2021, se celebra el Natalicio 194 de Ramón Emeterio Betances, uno de los puertorriqueños más iluminados y desprendidos de todos los tiempos.


Betances nació en Cabo Rojo el 8 de abril de 1827 de padre dominicano y madre puertorriqueña. Sin embargo, fue criado en Francia bajo la custodia de un matrimonio amigo de su padre al quedar prematuramente huérfano de madre. Allí completó su educación primaria y posteriormente sus grados de medicina con altos honores en la Universidad de París (La Sorbona). Betances rechazó con vehemencia la sugerencia de su padre de ocultar su condición de mulato para beneficios sociales. A sus 28 años (1855), Betances regresó a Puerto Rico en medio del brote del cólera, la epidemia más catastrófica de nuestra historia provocada por aguas y alimentos contaminados con la fatal bacteria. Ello le causó la muerte por deshidratación, vómitos y fiebre a unos 30 mil puertorriqueños. Eran tiempos de extrema pobreza y de escasos recursos higiénicos y sin embargo, Betances redujo sustancialmente la fatal enfermedad gracias a su vocación y sus avanzados conocimientos científicos. Su exitosa labor médica en Puerto Rico le mereció importantes condecoraciones en Francia donde se vio forzado a establecer domicilio debido a la persecución y represalias del régimen español ante sus luchas clandestinas por la abolición de la esclavitud y la independencia de Puerto Rico.


Betances planificó el Grito de Lares (23 de septiembre 1868) siendo delatado por el mandatario dominicano, Buenaventura Báez. Dicha traición ocurrió después que el mandatario le había ofrecido apoyo militar para la gesta de Lares. Simultáneamente, Betances luchó por la abolición de la esclavitud al punto de comprar niños en las pilas bautismales para declararlos libres. Aunque ello provocó la ira de las autoridades coloniales, la ley que declaró libres a 29,000 esclavos africanos fue firmada en España el 22 de marzo de 1873.


Para protegerse de los españoles, Betances obtuvo el pasaporte estadounidense para facilitar su tránsito por América. En 1890, Betances fue nombrado delegado en Francia del Partido Revolucionario Cubano que luchaba por la libertad de Cuba bajo el liderato del Apóstol, José Martí, alcanzado fatalmente por las balas españolas en 1895. Los cubanos se habían comprometido con la independencia de Puerto Rico una vez lograran la suya propia.


Autor de “Los diez Mandamientos del Hombre Libre”, Betances falleció en Francia el 16 de septiembre de 1898.

¡Que Viva el Padre de la Patria!