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  • Foto del escritorEditorial Semana

El síndrome del colonizado ante la ONU




Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


Decía Oscar López Rivera, preso político en las mazmorras del imperio por 35 años, que, y sito: “El mayor triunfo de los imperios es enseñar al colonizado a devaluarse a sí mismo”. Y, por supuesto, ello siempre ha sido así porque el colonizador necesita el apoyo incondicional de las grandes mayorías de sus pueblos subyugados para imponer sus propias reglas de control hegemónico a cambio de algunas prebendas, lentejas y privilegios coloniales. Es decir, “Para haber imperios, tiene que haber colonias, y para haber colonias, tiene que haber colonizados”. De ahí la imposición de la Ley Foraker y la Ley Jones y consigo la Corte Federal de Distrito, la ciudadanía, el servicio militar obligatorio, el Buró Federal de Investigaciones (FBI), las leyes de cabotaje, aduanas, inmigración, leyes agrícolas, pasaporte y más recientemente, la Ley Promesa y su arbitraria Junta de Control Fiscal con poderes absolutos sobre las decisiones financieras del gobierno electo de Puerto Rico.


Lo frustrante ante esta inequívoca realidad colonial es la gran cantidad de puertorriqueños del bipartidismo colonial y de todos los niveles socioeconómicos que, aún con nuestro evidente y vergonzoso historial de subordinación política, continúan rindiéndole loas y pleitesías al implacable colonizador. Pero más vergonzoso aún es la postura de los apologistas del ELA Colonial de todas las edades que, acorralados por su permanente estado de negación, insisten en que Puerto Rico no es una colonia. Estos son los mismos que se refieren a nuestro País como la “Joya de la Corona y la Vitrina de la Democracia” aun cuando saben que, por su propia naturaleza, las colonias no pueden ser reconocidas como democráticas. Que sepan ellos y ellas que la Constitución de Puerto Rico ha estado vilmente subordinada a los dictamines omnímodos del Congreso de Estados Unidos.


Cónsono con nuestra vergonzosa realidad colonial, hoy jueves, 20 de junio de 2024, habrá de celebrarse en Nueva York la audiencia número 52 del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Como se sabe, dicho Comité está conformado por 29 delegados internacionales y se anticipa la participación de unos 80 deponentes mayormente independentistas, soberanistas y anexionistas. Se anticipa, además, que por cuadragésima segunda (42) ocasión, el Comité de Descolonización reconozca el derecho inalienable de Puerto Rico a su libre determinación e independencia.


Conviene recordar que el Comité de Descolonización surgió en 1960 como resultado de la Resolución 1514 (XV) de las Naciones Unidas (ONU) el cual proclama la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones. Recuérdese, además, que el Comité entró en vigor en 1972 bajo la proclama de que todos los pueblos no soberanos tienen derecho a su libre determinación e independencia.


Lamentablemente, sin embargo, el Comité no ha logrado, en 52 años de labores, que el caso de Puerto Rico haya sido elevado al seno de la Asamblea General de ONU para poner fin, de una vez y por todas, a los 531 años de colonialismo de nuestro atribulado País.

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