El tabaco como motor socioeconómico (Parte I)
- Editorial Semana

- 11 jun
- 3 min de lectura

Si algo tenemos que tener claro, es que una de las fuentes principales de riqueza agrícola y económico- política para Puerto Rico ha sido siempre las plantaciones de tabaco. En esa dirección, nuestro territorio cagüeño, durante finales del siglo XVIII, XIX y principios del XX, según nos expone el historiador Juan David Hernández (2008) representó ser la pieza clave de comercialización e inclusive producción del país. Es decir, que, en términos prácticos, el tabaco relegó en segundo plano a la caña de azúcar, para tornarse a partir de ese momento histórico transicional del siglo XIX al XX en el motor socioeconómico, no solo de la Isla, sino del pueblo cagüeño.
Es en ese sentido, que al acontecer la invasión norteamericana a finales de siglo XIX, gran parte de la apuesta social, cultural, política y sobre todo económica se inclinara hacia el entorno tabacalero por encima de cualquier otro ámbito. De ahí, el atractivo y activo económico de financiar a las corporaciones de cigarros. Tales hechos crearon la mandatoria necesidad de reajustar a diestra y siniestra la cuestión de maximización de ganancias, abaratamiento de costos, plus condición social de los cosecheros del tabaco. Tan demoledora y ultrarrápida fue la reconfiguración cultural, que el mismo imaginario social de “supuesto” progreso bajo la mano americana que “brindó” mejores acuerdos colectivos entre patrono versus obrero. Sin embargo, ya se ha visto durante la venidera marcha colonizadora que las tensiones y diferenciaciones entre clases sociales más abismales no pudieron hacerse.
Dentro del caudal de información encontrado acerca del tabaco en Caguas, hallamos, que de las circunstancias que hicieron posible el incremento socioeconómico en lo que respecta a la industria tabacalera fue el porcentaje de analfabetismo y medidas austeras del gobierno municipal. Dicha situación impulsa a que las esferas desventajadas como la zona rural versus urbana repensaran su plan de desarrollo expansionista mediante las nuevas prácticas adoptadas por el músculo norteamericano. A raíz de ese oportunismo sociopolítico por parte de los yanki, la ideología triunfante del “Sueño Americano” crea a la burguesía criolla, hecho social que desató no solo mayores riñas entre las clases sociales, sino también, guerras a nivel internas.
Siguiendo esta línea de pensamiento, Hernández León (2008) señala que: “Caguas fue uno de los centros fabriles y de organización proletaria de mayor importancia en la Isla desde la invasión norteamericana. Esto lo demuestra el resumen de las Asambleas de las uniones de tabaqueros en los años 1911 y 1913 en donde se presenta a Caguas como la segunda ciudad en la Isla en membresía de esa unión superada solamente por Bayamón”. Quiérase decir, que esa etapa transitoria de intercambio de coloniaje español versus norteamericano, el capital económico cagüeño más allá de estar en experimentación, se situaba en vías de dominación, ya que esos detalles abonaron a la construcción de lo que es el Caguas de hoy.
Así que, para poder excavar mucho más profundamente esas capas arqueológicas, es importante tomar cómo punto de referencia la historia de los cosecheros de la hoja en Caguas y las distintas problemáticas que estos afrontaron entre ellos mismos, plus los dueños de los medios de producción. Al ir entretejiendo estos datos, nos puntualiza Carlos Marx & Federico Engels (1848) “que el motor de la historia es la lucha de clases”, por lo que la historia de la vida psicosocial está totalmente atravesada por contradicciones de todo tipo.
Ha sido la presente dinámica económica la que caracterizó, tanto a los pueblos costeros como a Caguas… (Continuará)




Comentarios