• Editorial Semana

Electorado primarista echado a pérdida


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“No hay esclavitud más denigrante que la voluntaria.” (Séneca)


Realmente, el bipartidismo renegado es un solo partido que responde a intereses externos. Tras cinco siglos de colonialismo, explotación y humillación, lo menos que uno esperaría del electorado puertorriqueño es boicotear las candidaturas del bipartidismo colonial, cómplice absoluto de la quiebra moral, política y económica por la que atraviesa Puerto Rico a la altura del siglo 21. Nuestro país ha sido un pueblo históricamente ocupado, manipulado y engañado por el capitalismo español y estadounidense en concierto y común acuerdo con los incondicionales del patio a cambio de lentejas, prebendas y privilegios antipatrióticos. Como pueblo antillano, latinoamericano y caribeño, esa realidad histórica nos tiene acorralados en uno de los abismos existenciales más devastadores y vergonzosos de nuestra historia política.


Y no lo digo yo sino los datos históricos: (1) Más de cinco millones de boricuas viven en el exilio, (2) Confrontamos la mayor deuda pública de nuestra historia con un saldo que supera los $72,000 millones, (3) Carecemos de un Proyecto de Pueblo que nos permita impulsar nuestro propio desarrollo económico mediante relaciones internacionales y (4) Atravesamos por el nivel de colonialismo, dependencia y desigualdad más degradante de nuestra historia. Todo ello provocado no solamente por la actitud prepotente y temeraria de EEUU al negarnos el derecho inalienable a nuestra propia soberanía y desarrollo nacional, sino también por la ineptitud, complicidad y oportunismo del bipartidismo colonial encarnado por el inmovilismo pernicioso y el anexionismo corrupto de los pasados 52 años.


Resulta realmente frustrante y lastimoso que a la altura de nuestros tiempos haya puertorriqueños esperanzados en que nuestro problema histórico habrá de resolverse por iniciativa de los dos partidos coloniales, únicos responsables de la debacle sociopolítica, económica y existencial que nos asfixia colectivamente. Ni el tenebroso Coronavirus pudo evitar que cerca de medio millón de electores (485,798) salieran a votar para legitimar las candidaturas de sus propios verdugos. Con ello pretendieron legitimar el colonialismo, la desigualdad, la pobreza extrema y la dependencia perniciosa para beneficio del colonizador.


A todas luces, dicho electorado forma parte del ‘corazón del rollo’ del bipartidismo colonial y como tal, poco les importa el nivel de desprestigio y descrédito por la que atraviesan ambas colectividades. Lamentablemente, dicho electorado no logra entender que se trata de dos partidos renegados, corruptos y antipatrióticos cuyo único objetivo es administrar la colonia para repartirse el presupuesto entre sus amigos del alma. Olvidan que ambos partidos interesan el poder no para servirle al pueblo, sino para servirse del pueblo y asegurar una descarada pensión a costa del tesoro público. Por tanto, dicho electorado es responsable de haber llevado al gobierno a tantos corruptos, ineptos e irresponsables cuya capacidad intelectual se limita al saqueo de fondos públicos.


Definitivamente, para rescatar y reivindicar el honor y dignidad de nuestro país, es preciso echar a pérdida al electorado del corazón del rollo. Como reza el proverbio chino: “Los pueblos que eligen corruptos no son víctimas, son cómplices”.

Suscríbete a nuestro boletín

© Editorial Semana, Inc.

Calle Cristóbal Colón Esquina Ponce de León #21 Caguas, PR, 00725

icono.png