• Editorial Semana

Empeora la situación del desempleo y PUA tras exposición de información sensitiva


Por: Adriana Aponte

aaponte@periodicolasemana.net


Se pensaría que la situación para los solicitantes del seguro por desempleo y PUA no podría empeorar, pero ahora los afectados tienen también que lidiar con la preocupación de que su información personal y sensitiva, como lo es su nombre completo, número de seguro social, y dirección, entre otros datos, pueda estar expuesta. Esto luego de que salieran a relucir por las redes sociales imágenes de bolsas de basura que, alegadamente, contienen formularios y otros papeles del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH) llenados por solicitantes, los cuales contienen información personal.


En expresiones realizadas a medios noticiosos tras el hallazgo, el secretario del DTRH, Carlos Rivera Santiago, se limitó a cuestionar la veracidad de las imágenes y a sugerir que los documentos encontrados fueron desechados por personas ajenas a la agencia.


Rivera Santiago, al momento, solo ha informado que ordenó una “investigación formal”. Además, dirigió la atención a individuos que, según denunció, han publicado por Internet los números de teléfono de empleados de la agencia, sugiriendo que las personas que justamente buscan alternativas para resolver una situación de meses que el DTRH no ha podido solucionar, podrían ser responsables por el incidente de los papeles con información sensitiva.


La sospecha del secretario de que individuos ajenos a la agencia desecharon los documentos se basa en que los entrevistados, una vez se enteran que se depositaron las bolsas, van inmediatamente a verificarlas y encuentran los documentos.


Según han denunciado varios de los perjudicados, independientemente de si Rivera Santiago está en lo correcto o no sobre sus sospechas de que el DTRH no es culpable de desechar los documentos con información sensitiva de manera negligente, es un hecho que la agencia y el secretario mismo, han alentado a las personas a dejar dichos papeles en meras cajas o buzones a la intemperie. Aunque el DTRH alega que dichas cajas están protegidas con un candado y vigiladas por guardias de seguridad, han relucido imágenes que contradicen estas alegaciones.


Tras la pandemia del COVID-19, los solicitantes del seguro por desempleo y PUA continuan experimentando una situación amarga. El DTRH no da abasto para trabajar la cantidad de solicitudes que recibe, mucho menos para manejar las reclamaciones de los solicitantes, cuyas opciones se limitan a: llamar a números de teléfono que normalmente suenan ocupados, escribir a correos electrónicos que ya no reciben mensajes porque el buzón está lleno, pedir citas en línea a través de un servicio que solo ofrece una cantidad limitada de oportunidades por mes o depositar los papeles con información sensitiva en un buzón donde probablemente luego terminen expuestos en un zafacón común.


El descontento de la ciudadanía es evidente. Ya se han reportado manifestaciones en las oficinas centrales del DTRH, donde recientemente arrestaron a cuatro presentes por alegados daños a las puertas del edificio. Los perjudicados alegaban que no han recibido las ayudas del Departamento del Trabajo cuando tuvieron un altercado con los empleados.


A pesar de que la fiscal Gracielis Vega determinó no radicar cargos por no contar con los elementos suficientes, queda evidenciado que la situación con el DTRH ha llegado muy lejos. A lo que los comentarios de muchos perjudicados es que a la exsecretaria de la agencia, Briseida Torres Reyes, se le solicitó la renuncia al puesto por menos.