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  • Editorial Semana

En espera de la Lluvia


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


No bien completábamos las conversaciones sobre las graduaciones, que de pronto, en un abrir y cerrar de ojos comenzó y avanzó el mes de junio. Los que esperaban las lluvias de mayo para la belleza y la juventud mantener, se quedaron esperando esas gotas de comienzo de mes que acostumbran a acompañarnos para esa época.


Un caluroso y seco verano ha llegado con este mes, el gobierno se mantiene en vigilancia de los niveles de los lagos y sería bueno saber, si el mensaje de la sequía ha llegado. Por otro lado, no vemos caer la lluvia, pero unas densas nubes de polvo, a lo lejos se ven caer y a los asmáticos y alérgicos, entre otros, los vemos contantemente de sus afecciones padecer. Como resultado, ya nos hablan de una sequía que avanza y que a toda la isla parece afectar. Racionamientos escalonados han comenzado y la lluvia parece haber perdido la ruta que hasta nuestras tierras les hacía llegar.


Las siembras, las plantas y jardines, poco a poco los vemos decaer, secarse y afectarse. Comienzan los fuegos forestales que tanto afectan las áreas a su alrededor, y para completar, por la sequía, cautela con el uso del agua debemos tener.


No sé, cuántos han observado que muchos árboles frutales, han parido más que de lo acostumbrado. Arboles de mangó, pana, aguacates, entre otros cargados de frutos, algunos por primera vez, otros fuera de lo usual. Las plantas de guineos y plátanos, vemos doblarse, pues la sequía los doblega como si un fuerte dolor de vientre los atacara, y sus frutos no progresan, por falta de agua en la tierra.


Mucho se nos ha advertido de la importancia de sembrar, pero también de cuidar el ambiente y la naturaleza y todo aquello que su balance mantiene. Decían mis abuelos y muchos que de siembra y frutos conocen, que cuando vea muchas frutas en verano, nos cuidemos de que algún temporal nos visite.


Me ocupa que la lluvia llegue para que se den frutos saludables, me ocupa que aprendamos a comer lo que la tierra nos suple, pues de “fast food” hemos criado a las nuevas generaciones y hay de ellas si llegara un temporal y sólo panas, guineos y yautías consigamos si a los campos nos lanzamos.


Hemos sido muy confiados, como si siempre comida, fuéramos a tener. Olvidamos que somos una isla y por no cultivar la tierra, ni buscar opciones para el uso del agua de mar que nos rodea, ya lo vimos con María y la pandemia también, cuando se vaciaron los estantes en supermercados y tiendas y andábamos de corre y corre ante la escasez que enfrentábamos.


El verano avanza, el calor se intensifica, nubes de polvo nos arropan y la sequía recrudece. Muchos de vacaciones olvidan, que la temporada de huracanes ha comenzado, que el clima señales nos esta dando, que es tiempo de prepararse y está prohibido olvidar que después de huracanes y pandemia, debemos estar preparados, mientras estamos en espera de la lluvia.

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