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  • Foto del escritorEditorial Semana

España y su “Ley Memoria Democrática”


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


Más de medio millón de disidentes españoles fueron forzados a abandonar el país para protegerse de la persecución, opresión, encarcelamiento, tortura y asesinato durante la Guerra Civil (1936-1939) y el criminal y sangriento régimen dictatorial comandado por el Generalísimo Francisco Franco de 1939 a 1975. La abrumadora mayoría de los que lograron escapar se refugiaron en Francia, México, Argentina, Uruguay, Colombia, Estados Unidos, Cuba, Republica Dominicana, Puerto Rico y otros países europeos y latinoamericanos. Por supuesto, los que no pudieron abandonar el país durante ese oscuro y tenebroso periodo histórico pagaron con su propia sangre el doloroso viacrucis al que fueron sometidos. De ese episodio han transcurrido poco más de 80 años y con toda probabilidad, solo quedarán con vida sus hijos, nietos y bisnietos. Se asegura que la abrumadora mayoría de los refugiados originales nunca regresaron a España y muchos de ellos fueron sometidos a trabajos y tareas esclavizantes. Otros, lograron prosperar con sus propios negocios hasta convertirse en ciudadanos influyentes tanto en la banca, industria, medicina, educación y asuntos culturales. Se asegura que la mayor cantidad de sus descendientes residen en Argentina.


Así las cosas, para reparar agravios humanitarios ante esa tenebrosa realidad histórica, el actual gobierno de España aprobó (27 de octubre de 2022) la denominada “Ley de Memoria Democrática” (también conocida como Ley de nietos) bajo la cual quedaron derogadas todas las condenas impuestas al pueblo disidente por razones políticas, ideológicas, religiosas u orientación sexual. Recuérdese que una de las víctimas más escalofriantes de ese siniestro episodio fue el asesinato del poeta español, Federico García Lorca en 1936.


Esta ley pretende reivindicar a los descendientes (hijos y nietos) de todos los españoles que fueron forzados a abandonar el país durante las postrimerías de la Guerra Civil, mediante la extensión de la ciudadanía y pasaporte español. Por supuesto, la mayoría de estos descendientes deben superar los 75 años de edad y no nos sorprendería que a estas alturas de sus vidas no interesen tal ciudadanía y pasaporte. La ley provee hasta el 27 de octubre de 2024 para el trámite de solicitud a través del Ministerio de Exteriores de España.


Por otra parte, cabe destacar que España, tras el fallecimiento del Generalísimo Francisco Franco en 1975, regresó al sistema de gobierno democrático mediante la aprobación de su nueva Constitución en 1978. No obstante, prevaleció su arcaico y anquilosado sistema monárquico que ha formado parte de su tradición de gobierno compartido desde los albores de la Edad Media.


En cuanto a nosotros los independentistas respecta, nos hacemos eco de las patrióticas palabras del ‘Padre de la Patria’, Ramón Emeterio Betances: “No quiero colonia ni con España ni con Estados Unidos.” Desde luego, nuestra máxima aspiración como pueblo latinoamericano, antillano y caribeño no es otro que el reconocimiento internacional de nuestra propia ciudadanía y pasaporte ante el inevitable advenimiento de la descolonización y el derecho inalienable de los puertorriqueños a gobernarse a sí mismos.


Esa es nuestra verdadera ‘Memoria Democrática’.

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