• Editorial Semana

Esperando la vacuna


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Hace un año atrás que, mientras nos preparábamos para la Navidad, escuchábamos en las noticias y en el pueblo se comentaba de una extraña enfermedad, de la que no sabía nada, que corría por países del oriente y se comentaba que muertes a granel provocaba y hasta fronteras a cerrarse comenzaban.


Cuando la prensa, en su misión de informar e investigar, se acercó a líderes de salud en el país a preguntar si había algún plan, que sabían o harían respecto a esta amenaza, aquel personaje que seguro recordamos, dijo que aquello era en China y como vuelos directos no habían eso aquí, no llegaría.


Desde entonces muchas cosas han pasado y de seguro todos recordamos, el encierro, el cambio en los trabajos, instrucciones que al principio confundían, pero todos nos dimos cuenta que aquello que de China venía, en cerca de tres meses después de verlo surgir, ya Puerto Rico lo recibía.


Así, hemos vivido un año, con lo que lejos se veía, pero algunos olvidaron que en este mundo en que vivimos hace tiempo las fronteras se disiparon, que el mundo entre el comercio, el turismo y otros se ha hecho pequeño y más interconectados de lo que nos podíamos imaginar. De ahí que pronto se convirtió en una pandemia de la que mucho hemos hablado, pues eso sí era algo que no podíamos imaginar.


Ha pasado un año en el que muchos incrédulos pensaron que no pasaría nada y hasta preguntaban a todos si conocías a alguien con COVID. Mucha gente confiada se aventuró a no seguir las instrucciones y pronto el virus corrió y a un año a esos mismos les pregunto a esta fecha, ¿sigues sin conocer a alguien que le haya dado COVID? Y pregunto más,¿acaso no sabes de alguien que haya muerto por COVID?


A un año de haber comenzado esta experiencia que nos cambió la vida, estoy segura que algún conocido, amigo o familiar, lo ha impactado la pandemia y, peor aún, quizás con gran tristeza le hayamos tenido que despedir. Espero que no haya sido así que tenga la gente que creer, que hay que seguir las medidas y debemos todos coorperar.


La ciencia ha avanzado mucho y aunque podamos tener opiniones diversas de cómo surgió esto, a qué se debió o si algún propósito particular detrás de todo esto había, desde la, fe debemos confiar, en que sin duda, un propósito había. Cada cual debe reflexionar y de la pandemia pensar que aprendimos, que cosas nuevas tuvimos que manejar, a que le dimos importancia, qué pusimos primero, si pudimos ajustarnos, o si la ansiedad nunca superamos.


Esta semana ya estamos esperando la vacuna. Nos espera un nuevo año al que le ponemos todas nuestras ilusiones y en el que también debe haber la esperanza de que este avance de la ciencia, nos permita retomar mucho de lo que atrás hemos dejado. Hay que continuar con disciplina y con sentido de civismo haciendo lo que se ha requerido por nuestro bien y el de los nuestros.


Se cayó el radar de Arecibo con el que el universo observábamos. En lo que vemos qué con él pasará, confiemos que la ciencia una cura al COVID ha de encontrar y caminaremos a un año nuevo en el que la salud, la paz y la prosperidad a todos nos pueda llegar.