• Editorial Semana

Está en nuestras manos


Por: Juan David Hernández León, PhD c.


Son muchas las lecciones que estamos aprendiendo en este proceso histórico, en la cual la naturaleza y la mala administración nos enseñan diariamente. Si bien hubo una serie de temblores desde enero de 2020, no es menos cierto que ha continuado temblando la tierra.


Esto dejó a cientos de compatriotas viviendo, literalmente en la calle, haciendo crítica la supervivencia, muy en especial en Guayanilla, Guánica y Ponce, entre otros pueblos. Esto no es nuevo para la Isla ya que para fines del siglo XVIII, ocurrieron una serie de temblores, que pusieron a prueba la fe de los creyentes. Se comenzaron a ofrecer promesas a la Santa Cruz. Luego para la década del 60 del siglo XIX, ocurrieron no sólo temblores, sino una fuerte sequía, varias inundaciones y el paso del Huracán San Narciso. La agricultura que era nuestra vertebral, quedó devastada. La pobreza del puertorriqueño común era evidente. Los hacendados criollos perdían sus cosechas y propiedades que tenían hipotecadas con los españoles residentes en la Isla. No cabe la menor duda que estas situaciones agudizaron las contradicciones entre la clase dominante española y los hacendados criollos. Es por eso que un grupo de estos se organizan y toman al pueblo de Lares un 23 de septiembre de 1868, declarando la primera república de Puerto Rico y proclamando como Presidente de ésta a Don Francisco Ramírez. Si bien la república duró lo que dura un temblor, no es menos cierto que es una alternativa que tienen los pueblos para resolver las contradicciones con sus gobernantes.


En el 1918, nos atacó el terremoto de San Fermín, que se conoció como el terremoto de Puerto Rico. Simultáneamente ocurre la “Pandemia de la Gripe Española”. El país estaba consumido por la tuberculosis, la anemia, disentería y la mala nutrición y salubridad. No hubo tantas muertes por la Pandemia como por problemas de salubridad y alimentación. (Ver José Luis Vázquez Calzada, Escuela de Medicina UPR) El terremoto, uno de los mayores desastres naturales que han afectado a Puerto Rico. originó un tsunami en la la costa oeste con olas de aproximadamente 5,5 metros de alto (18 pies).


Las pérdidas relacionadas con el desastre se estimaron en 116 muertes y 4 millones de dólares en daños a la propiedad. Según el Dr. José Molinelli Freytes, Puerto Rico continuó temblando por espació de un año. El pueblo se levantó y se reconstruyó.


Sabemos que, en el verano de 2019, un equipo de trabajo del Gobierno de Puerto Rico había demostrado, con una arrogancia temeraria, la incapacidad de resolver los problemas de los puertorriqueños. Esto trajo como consecuencia que el pueblo desde todas las trincheras políticas y religiosas se uniera para sacar al niño engreído que teníamos en la gobernación, sin tener que esperar a las elecciones. Debemos mencionar que si el niño malcriado, lo estaba haciendo mal, quien lo suplantó por mandato constitucional, fue igual de ineficiente. Los pies los ha arrastrado desde los techos del Huracán María, hasta la Junta Estatal de Elecciones, sin contar los cientos de desempleados que no han recibido ni un solo centavo por la incapacidad de los “Ejecutivos” del Departamento del Trabajo. Señores “ESTO ES UN DESASTRE”. Si bien la reinvención es una alternativa, no es menos cierto que no todos podemos hacerlo, ya sea por nuestra edad, preparación o condición física. De lo que si estamos seguro es que una mejor administración pública, es posible y que los intereses de los menos privilegiados, han sido parte del “Banquete total” de grupos que delinque impunemente, solamente hay que ver los resultados de los que defraudaron y se burlaron del pueblo, NO CULPABLES. En manos de nosotros está poder transformar o virar la tortilla. . .continuaremos

Suscríbete a nuestro boletín

© Editorial Semana, Inc.

Calle Cristóbal Colón Esquina Ponce de León #21 Caguas, PR, 00725

icono.png