• Editorial Semana

Estados Unidos y Puerto Rico: Diametralmente diferentes


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


Tras 123 años de dominación política, y con todo el andamiaje de manipulación y adoctrinamiento mediático, Estados Unidos no ha logrado romper nuestras raíces como país caribeño, latinoamericano e hispanohablante. La historia ha comprobado, meridianamente, que somos dos pueblos diametralmente distintos tanto cultural como sociológicamente.

Todos sus esfuerzos por trastocar nuestra historia, cultura, idioma e idiosincrasia étnica han resultado realmente infructuosos. Por supuesto, esa indiscutible realidad histórica ha servido de salvaguarda y contrapeso para la preservación de nuestra indisoluble personalidad hispánica. Y el anglosajón reconoce nuestras raíces hispanohablantes y como tal, siempre ha descartado toda posibilidad de convertirnos en estado federado.


Como se sabe, desde sus inicios como primer país libre y soberano de América (1776), EEUU se ha comportado como una de las democracias imperiales más etnocéntricas, autocráticas, turbulentas, militaristas, armamentistas, represivas, revanchistas y manipuladoras de nuestros tiempos. Allí predomina la desigualdad social, la supremacía blanca, la violencia policiaca, el odio racial, la xenofobia, la segregación y sobre todo, un modelo económico corrupto y depredador al servicio de las oligarquías acaparadoras.


Ello comprueba, inequívocamente, que Estados Unidos fue diseñado a imagen y semejanza de la supremacía radical, entiéndase, “por los blancos, de los blancos y para los blancos”. No solamente segregaron y marginaron a los pueblos originarios, sino que han cargado sobre sus hombros un inhumano y cruel desprecio contra los afrodescendientes, asiáticos y latinoamericanos. Se autoproclamaron ‘paladines de la democracia mundial’ pero su destemplado comportamiento hegemónico los ha convertido en uno de los países más censurados y rechazados de nuestros tiempos. Actualmente EE. UU. ocupa la mayor tasa de encarcelamiento del mundo (2 millones de confinados). Así también, entre 1977 y 2021, se ejecutaron 1,520 confinados.mientras otros 3,000 esperan su turno en el Corredor de la muerte. Demás está decir que el grueso de los confinados proviene de los afroamericanos e hispanohablantes.


Cabe preguntarse entonces, ¿Por qué tanto empeño, particularmente de parte del anexionismo antipatriótico, de querer contraer matrimonio permanente, sin derecho al divorcio, con un país tóxico y diametralmente distinto y diferente a nuestra propia idiosincrasia histórica? Aparentemente desconocen que la Unión Soviética y Yugoslavia se desintegraron políticamente porque sus territorios gozaban de su propia historia, cultura, idioma e idiosincrasia étnica.


Ya lo dijo el fenecido mandatario venezolano, Hugo Chávez Frías: “La batalla histórica de los pueblos subyugados es acabar con toda forma de esclavitud moderna; esa oscura y sutil esclavitud que ya no se ejerce mediante el látigo, el hierro y los grilletes, sino a través de cadenas invisibles de los brutales y perversos mecanismos de la explotación económica de nuestros tiempos”.


¡Atrevámonos a ser puertorriqueños libres y soberanos!