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FDA autoriza nuevo dispositivo para proteger cerebro deportistas durante impactos

Por: Editorial Semana, Inc.


La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. autorizó recientemente la comercialización de un nuevo dispositivo diseñado para llevarse alrededor del cuello de atletas de 13 años o más durante actividades deportivas. Este ayuda a proteger el cerebro de los efectos asociados a los impactos subconmocionales repetitivos en la cabeza.


El dispositivo no invasivo, denominado Q-Collar, es un collar en forma de C que aplica una fuerza de compresión al cuello y aumenta el volumen sanguíneo para ayudar a reducir el movimiento del cerebro dentro del espacio craneal que puede producirse durante los impactos en la cabeza. Este accesorio puede reducir la aparición de cambios específicos en el cerebro que se asocian a las lesiones cerebrales.


Cuando se lleva alrededor del cuello durante las actividades deportivas, el Q-Collar proporciona una fuerza de compresión a las venas yugulares internas y, a su vez, aumenta el volumen de sangre en los vasos sanguíneos del cráneo.Normalmente, cuando las personas sufren accidentes con traumatismos contundentes, el cerebro se mueve sin control en el cráneo, lo que se conoce como “slosh”.


Asimismo, el aumento del volumen sanguíneo en los vasos sanguíneos causado por el Q-Collar crea un mayor ajuste del cerebro dentro del cráneo y reduce el movimiento “slosh”. Al reducir el movimiento del cerebro dentro del espacio craneal, el Q-Collar puede ayudar a proteger el cerebro de los efectos de los impactos en la cabeza.


Por otro lado, el dispositivo no sustituye a otros equipos de protección como cascos y hombreras y debe llevarse junto con ellos. Los usuarios no deben depender de él para protegerse de todos los efectos peligrosos de los impactos en la cabeza y sí tomar medidas para evitar el impacto directo en la cabeza y el cuello. Tampoco debe utilizarse si la persona no ha sido autorizada médicamente para practicar deportes de contacto.


La FDA evaluó la seguridad y la eficacia del Q-Collar a través de varios estudios, incluido un estudio prospectivo y longitudinal realizado en los Estados Unidos con 284 sujetos de 13 años o más que participaban en un equipo de fútbol americano en la escuela secundaria. Durante la temporada deportiva, 139 atletas llevaron el Q-Collar y 145 no. Todos los participantes llevaban también un dispositivo acelerómetro que medía cada impacto en la cabeza sufrido durante el juego.


Cada atleta se sometió a una imagen de resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) antes y después de la temporada. Las mismas se utilizaron para generar imágenes de tensor de difusión (una imagen de resonancia magnética especializada) del cerebro que permitió a investigadores comparar los cambios estructurales en el cerebro de los participantes, después de una temporada de juego.


Se encontraron cambios significativos en tejidos más profundos del cerebro implicados en la transmisión de las señales nerviosas eléctricas (regiones de la materia blanca) en 106 de los 145 (73%) participantes del grupo sin collar. Mientras, no se encontraron cambios significativos en estas regiones en 107 de 139 (77%) del grupo que llevaba el Q Collar. Estas diferencias parecen indicar una protección del cerebro asociada al uso del dispositivo, pero no se asociaron eventos adversos significativos al uso del dispositivo.


“Esta acción proporciona una pieza adicional de equipo de protección que los atletas pueden usar cuando practican deportes para ayudar a proteger sus cerebros de los efectos de los impactos repetitivos en la cabeza, sin dejar de usar el equipo de protección personal asociado con el deporte”, dijo Christopher M. Loftus, M.D., director en funciones de la Oficina de Dispositivos Neurológicos y de Medicina Física en el Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA.


El traumatismo craneoencefálico (TCE) puede ser causado por un golpe fuerte, una sacudida o un impacto en la cabeza o el cuerpo, o por un objeto que atraviesa el cráneo y entra en el cerebro. No todos los golpes o sacudidas en la cabeza provocan una lesión cerebral traumática (LCT). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (en inglés), entre 2006 y 2014, el número de visitas a emergencia, hospitalizaciones y muertes relacionadas con las LCT aumentó en un 53%.


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