• Editorial Semana

Flores nuestras a la muchachas bonitas


Por: Dr. Francisco Rivera Lizardi

riveralizardi@yahoo.com


Los piropos, halagos y frases agradables que le decimos en Caguas a las muchachas lindas se les llama “flores”. “Echarle flores” a una a una muchacha bonita se aprende en la niñez. En los juegos en la calle: Que bonita estás hoy. En la escuela elemental: Eres la más linda del salón. En la Escuela Superior: Tus ojos verdes son como el mar….Tus ojos son azul celeste como el cielo... Tu pelo rubio es el más bonito de la escuela…


En la Gautier Benítez incluso hacíamos referencia a P. H. Hernández: Si Dios un día cegara toda fuente de luz: el firmamento se alumbraría con esos ojos que tienes tú. Pero si lleno de agrios enojos tus lindos ojos Dios te arrancara para que el mundo con la alborada de tus pupilas no se alumbrara… Aunque quisiera Dios no podría tender la noche sobre la nada, pues aún el mundo se alumbraría con el re cuerdo de tu mirada. En otras ocasiones los estudiantes de la Gautier en los años 40 recordábamos a GA Becquer: Por que son niña tus ojos… Verdes como el mar, te quejas. Verdes los tienen las náyades. Verdes los tuvo Minerva. Y verdes son las pupilas de las hurís del profeta. ¿Y que es eso de las hurís? … El profeta Mahoma le promete a los hombres que se portan bien ofrecerle en el cielo 6 hurís, muchachas bonitas de 17 años, blancas de pelo negro y bellos ojos verdes… ¿No me digas? No te lo digo yo, lo dice Mahoma…


¡Que te gusta la muchachita! Pues, “hazle el cuento”. Hacerle el cuento es enamorarle diciéndole cosas bonitas


En los paseos de jóvenes alrededor de la plaza de Caguas viernes , sábados y domingos de 7 a 10 de la noche en su caminar, alguno de los muchachos les decía, Adiós, Linda, o Qué bonita estás hoy. Eres la más bella de la plaza o Tienes los ojos más bonitos de Caguas. Muy bien.


Pero en la esquina de una calle cerca del pueblo se podía escuchar una flor que no era tan fina como las anteriores. Ante una joven guapa y bien formada que se acercaba, un jovenzuelo decidía esperarla: Al ella pasar por su lado, le murmura… “Ahí, sí hay”… Ella, sin mirarlo siquiera le contesta: Hay, pero no es “patí”… y seguía caminando sin darle la cara al joven ni a su frase tan vulgar. Que no era “flor” alguna. Fue nuestro Rafael Hernández quien primero le cantó a una mujer con el nombre de una flor: Capullito de Alelí. –Lindo Capullo de Alelí, si tu supieras mi dolor, correspondieras a mi amor y calmaras mi sufrir. Porque tú sabes que sin ti, la vida es nada para mí. Tú bien lo sabes Capullito de Alelí… Pedro Flores le canta a su novia: Yo no he visto a Linda… Sabrá Dios cuantos le estarán pintando a hora pajaritos en el aire… Usa Pedro Flores esa frase para describir “las flores que se les echa” a las muchachas. Pajaritos en el aire son mentirillas bonitas, finas. En Lirio Blanco, Roberto Cole nos dice: Flor divina, en tus divinos pétalos tienes cautiva una linda mujer. Con tu perfume grato la hiciste olvidarme y no quiere volver. Préstame tu perfume sutil para que vuelva a mi lado. Dame la alegría de vivir que tu amor me ha robado. Lirio, Lirio Blanco: Hazla retornar hacia mí. Dile que me muero esperando que sus labios rosados digan que sí.