• Editorial Semana

Frases y comentarios que nunca se olvidan


Por: Dr. Francisco Rivera Lizardi

riveralizardi@yahoo.com


Nunca olvido cuando en la niñez al irse las visitas de nuestra casa mis padres salían al balcón a despedirlos. Agitaban las manos y le decían: ¡Abur! ¡Abur! Los visitantes se alejaban y con las manos en alto contestaban ¡Abur! ¡Abur! Abur en Vasco significa: ¡Adiós! Eran los años 30 y todavía la cortesía y buenos modales españoles permanecían en nuestro pueblo cagüeño. Por eso, también recordamos la frase: Ellos son blancos y se entienden. En las reuniones de su exclusivo Club, todos agricultores o comerciantes, compraban o vendían propiedades y asignaban uso y costumbres en ellas. Los españoles, todos, no importaba la región de donde procedían, eran conocidos en Caguas como “gallegos”. Me imagino que muchos venían de las regiones Galicia y Vasca. Precisamente las únicas dos regiones españolas que durante 8 siglos los moros no pudieron conquistar. Los separaba una muralla enorme de montañas. Ambas regiones no tenían ni costumbres ni sangre mora. Otras dos frases: “Ese, no ha puesto un pie en la escalera del Casino” (Español), y “Te conozco bacalao aunque vengas disfrazao”, guardan relación con la colonia española de Caguas. Si un joven muchacho nunca había bailado en los bailes del Casino Español, “nunca había puesto un pie en la escalera del Casino”, no tenia por qué pretender enamorar a tan fina jovencita cagüeña. Al enfrentarse por primera vez al rico plato español Bacalao a la Vizcaína, tan bien presentado, nunca faltaba cagüeño que pensara y luego comentara: “Te conozco bacala,o aunque vengas disfrazao”.


Siendo ya un estudiante de la Escuela Superior José Gautier Benítez, mi padre, Tenedor de Libros (Contable), siempre estaba pendiente a sus trabajos y a su fábrica de límbers y mantecados. Pero se mantenía atento a las noticias mundiales en el periódico y la radio. Nunca olvido el día en que me llamó para que me acercara a la radio. Paco, escucha este trío de muchachos jóvenes lo bien y bonito que cantan. Puse toda mi atención y escuché la melodía del tema: Ay Sandunga, Sandunga mamá, por Dios. Sandunga no seas ingrata… Dueña de mi corazón… En efecto, los jóvenes del trío cantaban muy bonito y muy bien. Nunca había pensado que a él le interesara la música. El nuevo trío se llamaba Los Panchos y esa noche se escuchaba desde New York. En su radio de onda corta se comunicaba con el extranjero. Aquel Tenedor de Libros de Caguas y dueño de la Fábrica de Mantecados Trébol, quien tenía la letra más bonita de Caguas y que al hacer un cheque con tan fina letra todos tenían que hacerle un comentario… Pues, tuvo la experiencia de pronosticar lo que sería después un trío de éxito internacional (dos mexicanos y un puertorriqueño) tan bien cotizado y comentado por toda América: el Trío Los Panchos.


En esos años de Superior también escuché por la radio una frase inolvidable. Era noche de domingo y el conocido programa Tribuna del Arte, dirigido por don Rafael Quiñones Vidal, premiaba a los participantes que cantaran bien. Un jovencito acababa de cantar: Don Rafael le dijo: “Bobby, tú vas a llegar lejos. Vas a llegar bien lejos, Bobby”… Solo tengo espacio para escribir: Bobby Capó.


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