• Editorial Semana

Gitanos en Caguas… Años 30


Por: Dr. Francisco Rivera Lizardi

riveralizardi@yahoo.com


La radio boricua, WKAQ y WNEL, nos ofrecía entonces diariamente la brillante voz de la célebre cantante española Imperio Argentina. Las películas españolas también. Traen al balcón de nuestra casa-hogar en el # 68 de la calle Padilla El Caribe, donde Ada y su hermano Paquito suelen cantar frente a frente en el doble columpio verde del balcón: “María de la O: Que desgraciaíta gitana tú eres teniéndolo tó. Te quieres reír… Y hasta los ojitos los tienes morados de tanto sufrir. Maldito parné (dinero, chavos, pesos: en el argot gitano español) que por su culpita dejaste al gitano que fue tu querer. Castigo de Dios, castigo de Dios. Con la crucesita que llevas a cuesta María de la O.


También cantaban Falsa moneda. –Gitana “quee” tú serás, –cómo la falsa “monea”. Que, de mano en mano va y ninguno se la “quea”… Que de mano en mano va y ninguno se… la “queeea”…


En aquellos años existían muchas familias en Caguas de origen español y de las cuales, algunas a veces nos visi-taban. En ocasiones también hablaban de gitanerías. Al des-pedirse agitaban sus manos diciendo: Abur…(en vasco: Adiós.)


No faltaba alguna madre que al ver a su hijo mucho tiempo jugando en la calle, le llamara: Muchacho, no estés tanto tiempo en la calle. Súbete enseguida. Un día de estos te pueden llevar los gitanos… Y venderte en otro país. (Se podía jugar en la calle con orden y seguridad pues en Caguas tan sólo había 31 automóviles y todos sus dueños eran Don: Don Julio, Don Ramón, don Miguel… Es decir: conducían sus autos con cuidado, respeto y dignidad.


Los niños y los radioyentes a diario, no podían fallar: casi todos cantaban la canción gitana más alegre y divertida de todas: Échale guindas al pavo. La canción narra que un gita-no español huyendo de “los civiles” (la Gurdia Civil Española: Gran enemiga de los gitanos por su vida liviana de llevarse en todo momento todo lo que vea y le guste y sin pagar… Obser- vando el gitano, un patio trasero vio a una pavita joven pasear airosa alrededor del pavo para insinuarle que le hiciera el a- mor. El gitano de inmediato, con el saco capturó al pavo y la pava y los llevó para su casa. Una vez en ella le dice a su gitana: “Échale guindas al pavo que yo le echaré a la pava, azúcar, ca- nela y clavo. Que yo le echaré a la pava: azuquita, canela y cla- vo…” Estaba ya el pavo asao, la pava en el asador y llamaron a la puerta. Ya vera usted lo que pasó. Entró un civil con bigote- ”Osú” (Jesús en andaluz.) Qué miedo, chavó (chaval, mucha-cho), -se echó el fusil la cara y de esta manera habló: “A ver dónde está ese pavo, A ver dónde está esa pava. Porque tiene mucha guasa, que yo no pruebe ni un ala… Con los dos se sentó, con los dos trajeló. Y el gitano a la gitana de ésta manera le habló: “Échale guindas al pavo, échale. Que le echa-ré a la pava: Azúcar. canela y clavo”.


Conclusión: Hasta en los gitanos existe delicadeza en el trato con las damas. Al pavo: échale guindas (hojas silves- tres, tallos,)… Para la pava: Azúcar, canela y clavo, A veces, más cariño: azuquita. Felicidades a todas nuestras dama.