• Editorial Semana

Hablando con Don Fonso del Estado Libre Asociado (ELA)


Colaboración: Dr. Alberto Costa Berríos


Hace unos días tuve una conversación con mi amigo Fonso, un hombre que le ha servido a su país por muchos años. Nació en Caguas en el 1928. Tenía la inquietud de conocer la realidad sobre el supuesto engaño que representa el ELA de Puerto Rico, según intentan transmitir mis amigos estadistas. Qué mejor que hablar con una persona que vivió en carne propia la mayor transformación económica, política y social de nuestra historia.


Don Fonso me dijo que el ELA que vivimos hoy no es el mismo estatus político que él vivió. Me habló del año 1952 cuando Luis Muñoz Marín, Antonio Fernós Isern y muchos otros buenos puertorriqueños crearon la herramienta que le puso zapatos, comida, educación y esperanza al jíbaro puertorriqueño que vivía sumergido en una pobreza extrema. Luego con la ayuda de la sección 936 se impulsó el desarrollo de industrias y farmacéuticas por toda la Isla. La economía floreció con la creación de infraestructura y el desarrollo de grandes ciudades.


Este Estado Libre Asociado fue el que transformó la Isla en un país de avanzada. Este fue el estatus que transformó a Puerto Rico. El ELA lo comparo con un auto acabado de salir del concesionario. Este cumplía con la gran misión de llevar un pueblo pobre a convertirse en un país próspero y modelo a seguir para el desarrollo de la industrialización y mejor calidad de vida. Tan es así que de países vecinos llegaban a la Isla a desarrollar sus negocios.


El asunto del estatus se ha convertido en un tema del diario vivir para todos los puertorriqueños. En nuestra lucha ideológica y por supuesta igualdad con los otros 50 estados. Desgraciadamente, al vehículo del ELA le fueron desmantelando y, de esta forma, se fueron deteriorando los poderes y recursos que en un momento histórico lograron el mayor desarrollo de nuestro Puerto Rico. Con la obsesión de convertirlo en Estado 51, con un pobre apoyo y desarrollo, se entregó la sección 936. Esto significó un duro golpe de las finanzas del país que nos tienen inmersos en la recesión mas grande de nuestra historia. La pérdida de las 936 fue como quitarle el motor al vehículo del ELA.


Desde ese tiempo los distintos gobiernos de turno intentando sustentar el estilo de vida al que estaban acostumbrados y el estatus económico del país comprometieron nuestro desarrollo tomando prestado tras prestado lo que hoy nos tiene en quiebra. Al enfrentarse Puerto Rico al incumplimiento del pago de deuda nos han puesto una Junta de Control Fiscal. Muy contrario a promover política de desarrollo económico, deprime más al pueblo puertorriqueño, con múltiples recortes en sus finanzas lo que nos lleva a un estado de pobreza.


El gran vehículo que teníamos a través de los años lo han convertido en chatarra, algo que muchos podrían considerar que fue un engaño. Muy distinto piensa Don Fonso, quien vivió los momentos de esplendor del ELA. En estos momentos históricos, en vez de regalar lo poco que nos queda, insistir que nuestro estatus es colonial y que la única solución a nuestros problemas es la estadidad, me gustaría pensar que como todo buen mecánico, tenemos la capacidad de reconstruir la chatarra que por años han dejado en el abandono. De darle un nuevo motor con el desarrollo de una nueva política económica que permita definir en un clima socioeconómico saludable el mejor futuro para nuestra Patria.


Espero y confío que nuestros futuros líderes tengan la capacidad de repetir el sistema de hacer política y gobierno como se hizo en los años 50. Es necesario traer un renacer económico y renovar nuestra infraestructura y así retomar el buen nombre del pueblo puertorriqueño.

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