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Hablar de azúcar para cuidar la salud

  • Foto del escritor: Editorial Semana
    Editorial Semana
  • 2 jul
  • 2 min de lectura

Redacción EDITORIAL SEMANA


Hablar de azúcar y prevención no es aguar la fiesta, es buscar una vida más balanceada. Se hace necesario hablar de algo que pocos mencionan: la diabetes, el consumo de azúcar y cómo hacer pequeños cambios que mejoran la calidad de vida de las personas. Esta es una realidad que no podemos ignorar.


La diabetes tipo 2 es una de las enfermedades más prevalentes en hombres adultos. Lo más preocupante es que muchos viven con ella durante años, sin saberlo. De acuerdo con la nutricionista Erika Ruis: “El consumo excesivo de azúcar en alimentos o bebidas como refrescos o jugos, es uno de los principales factores de riesgo. No se trata de eliminar el gusto por lo dulce en la mesa, sino de tomar decisiones conscientes”.


Basándose en datos de la Federación Internacional de Diabetes, Ruis indicó que en Puerto Rico, el 10.9% de la población adulta padece diabetes. Agregó que gran parte de estos casos, específicamente hablando de Diabetes Tipo 2, son prevenibles con un estilo de vida saludable y activo” .


¿Cómo reconocer el exceso de azúcar?

El cuerpo envía señales cuando el azúcar en sangre se eleva de forma crónica. Identificarlas a tiempo puede marcar la diferencia, aspectos como sed excesiva y necesidad frecuente de orinar, fatiga constante, visión borrosa o cambios frecuentes en la visión, heridas que tardan en sanar, se deben monitorear de manera constante y consultar con un médico. La detección temprana de la enfermedad cambia completamente el pronóstico.


Seis formas ocultas en las que consumimos azúcar

“Yo no como dulces, ¿por qué tengo elevado el azúcar?”.Es una frase clásica pero es importante destacar que el azúcar no siempre viene en forma de pastel o caramelo.Muchas veces se esconde en alimentos que consideramos saludables o neutros. Estos son los principales culpables:


• Jugos naturales: Aunque suenen saludables, un vaso de jugo de naranja (china) recién exprimido puede tener tanta azúcar como un refresco. Al licuar o exprimir la fruta se pierde la fibra. Por lo tanto, el azúcar se absorbe de manera más rápida.


• Aderezos, salsas o condimentos: La gran mayoría de estos complementos contienen azúcar añadida en grandes cantidades.


• Pan de caja y productos “integrales” industriales: Muchos panes comerciales, incluso los etiquetados como integrales, llevan azúcar o jarabe de maíz entre sus primeros ingredientes para mejorar el sabor o textura.


• Yogurt con sabor o cereales de desayuno: Un yogurt con fruta puede tener entre 15 y 25 gramos de azúcar añadida. Los cereales de caja, incluso los presentados como “saludables”, suelen ser de los alimentos más azucarados del supermercado.


• Café y bebidas “gourmet”: Un café latte con saborizante o una bebida de temporada puede contener entre 30 y 50 gramos de azúcar. Por sí solo, supera el máximo recomendado por la OMS.


•Embutidos y alimentos procesados salados: Las carnes frías, la mortadela, el jamón enlatado y las sopas instantáneas suelen incluir azúcar como conservador y potenciador de sabor. El azúcar en alimentos salados pasa completamente desapercibido.


Pero ¿qué podemos hacer? Prestar una mayor atención a la lista de ingredientes y las tablas nutrimentales de los productos que consumimos.

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