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  • Foto del escritorEditorial Semana

Hablemos de la trata humana




Por: Jesús Santa Rodríguez


En febrero observamos en Puerto Rico el mes de la educación y concienciación sobre la trata humana. En el pasado, hablar sobre trata humana era infrecuente por el desconocimiento público de sus variantes y la invisibilización. Este delito ha adquirido mayor visibilidad en nuestro País durante los pasados años.


La trata humana presenta tres modalidades principales: la extracción ilícita de órganos, la explotación laboral, y la explotación sexual, incluyendo la infantil, y es importante conocerlas. En la trata humana no existe el consentimiento de la víctima de llegar a un país distinto al de origen, como sucede con el tráfico humano. En este último, dos partes -el migrante ilegal y el traficante de migrantes- ambos consienten con el pago de una cantidad y este acuerdo se salda al llevar al migrante ilegal al destino pactado. Esta actividad es ilegal, pero es distinta a la trata humana. Esta última es forzosa e involuntaria para la víctima, o esta no está capacitada para consentir, y los pagos recibidos tienen el propósito de beneficiar a su explotador.


La extracción ilícita de órganos es otra modalidad de trata humana, pero distinto a lo que muchos creen, esta no se perfecciona únicamente mediante el secuestro de la víctima para extraer sus órganos sin su consentimiento. También lo constituye el que la víctima entregue un órgano mediando engaño; que acceda a venderlo, pero sea engañada al no recibir paga; o que esté bajo la impresión de padecer de una condición de salud y sea operada bajo pretensiones de un tratamiento, pero sus órganos les sean extraídos sin su consentimiento.


La explotación laboral es, a su vez, cuando una persona recibe un ofrecimiento para trabajar en otro país o región, aun suscribiendo contratos, pero las condiciones acaban incumpliendo el pacto, y la víctima termina laborando en condiciones extremas e inhumanas, y llega a ser coaxionada de ser denunciada por tener una condición migratoria irregular. En este tipo de delito pueden mediar amenazas de afectar o hasta matar a miembros de su familia. También, es trata humana por explotación laboral mantener a la víctima bajo el control y techo de los criminales de forma involuntaria, reteniendo su pasaporte o documentos hasta que pague una supuesta deuda.


La explotación sexual también tiene distintas modalidades, siendo la prostitución ajena la que ha adquirido mayor visibilidad. Sabemos que la prostitución es la actividad ilegal de mantener relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero. Sin embargo, en la explotación sexual o prostitución ajena existe una víctima que ha sido o es explotada por otra que ejerce control sobre ella por encontrarse en una situación de vulnerabilidad.


En Puerto Rico, son cada vez más los casos conocidos de trata humana y explotación sexual e infantil. Desde personas con estatus migratorio irregular retenidas contra su voluntad mediando amenazas e intimidación, hasta la explotación sexual de menores por personas de su núcleo cercano o familiar que, en lugar de protegerlos, los exponen a abusos deleznables, debemos estar atentos y conscientes sobre los rostros de este delito. Aprendamos a reconocer y visibilizar la trata humana, y de tener sospechas, demos parte a las autoridades locales y federales.

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