• Editorial Semana

Innovador enfoque en Agilidad Emocional en el Edison


Por: María E. Velázquez Márquez, Ed.D.

Decana de Asuntos Estudiantiles

Thomas Alva Edison School, Caguas


Hace varias semanas hemos iniciado un año académico muy particular, marcado por una mezcla de emociones y protocolos tanto para los estudiantes, sus familias y la comunidad escolar. Como era de esperarse, nos encontramos en un proceso de adaptación en el cual debemos crear rutinas nuevas, efectivas y sostenibles. Para ello es vital que tengamos en cuenta las competencias socioemocionales como herramientas para lograr una agilidad emocional que nos ayude a sobrellevar este proceso de adaptación.


La agilidad emocional, según la psicóloga Susan David, “es la capacidad de convivir con nuestros pensamientos, emociones y recuerdos de forma saludable, de manera que esto nos ayude a vivir siendo coherentes con nuestros valores”. Las personas que logran tener agilidad emocional demuestran flexibilidad al momento de enfrentar el mundo complejo y cambiante que nos ha tocado vivir, son capaces de tolerar altos niveles de estrés, sobrellevar contratiempos sin dejar de mantener sus valores y metas. En palabras de la Dra. David: “La agilidad emocional tiene que ver con relajarse, calmarse y vivir con mayor intención”.


Si bien es cierto que el Thomas Alva Edison School se reconoce por su excelencia académica, cabe destacar que sus programas académicos están alineados con la metodología del Aprendizaje Socio Emocional, con la intención de que los miembros de nuestra comunidad puedan lograr agilidad emocional. El Aprendizaje Socio Emocional es un proceso en el que se proveen experiencias de aprendizaje donde los estudiantes de todas las edades puedan identificar, comprender y manejar sus emociones, mientras que demuestran empatía por las emociones de los demás.


Este enfoque permite la colaboración entre los distintos componentes de la comunidad para el desarrollo de las principales cinco competencias socioemocionales básicas: autoconciencia, autogestión, toma de decisiones responsables, habilidades sociales, y conciencia social. Entre los beneficios de este enfoque se encuentran: la promoción de una conducta positiva a largo plazo, reduce las angustias emocionales, mejora las relaciones interpersonales, promueve un ambiente escolar positivo, aumenta el aprovechamiento académico y mejora las prácticas pedagógicas.


Por lo tanto, continuamos comprometidos en crear experiencias de aprendizaje significativas y alineadas para lograr ciudadanos bilingües, productivos, participativos y líderes éticos. No tan solo para afrontar el proceso de adaptación actual, sino para que sean exitosos en liderar los retos y desafíos que la vida les presente.