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La claustrofobia puede ser un trastorno psiquiátrico


Redacción Editorial Semana, Inc.

redaccion@periodicolasemana.net


La claustrofobia es el miedo irracional a espacios cerrados, como habitaciones pequeñas y sin ventanas, ascensores, túneles, sótanos, coches, metros o aviones. Es lo que se conoce como fobia o ansiedad al exponerse a un objeto o a una situación en concreto, es por ello que quen lo padece busca evitarlo de todas las formas posibles.


Aunque cualquier persona, a cualquier edad, puede desarrollar una fobia específica, la mayoría se desarrolla en la niñez y la adolescencia.


Los síntomas de la claustrofobia son similares a los síntomas de ansiedad y un ataque de pánico. Puede experimentar sudoración o temblores, opresión en el pecho o latidos cardíacos rápidos, dificultad para respirar o respiración rápida, escalofríos o rubor, sensación de asfixia, malestar estomacal o sensación de “mariposas” en el estómago, mareos, sensación de desmayo o aturdimiento , sequedad de boca, sensación de confusión o desorientación, entumecimiento u hormigueo, zumbido en los oídos, llanto, berrinches, congelación o apego (síntomas de una fobia específica en los niños).


La exposición al estímulo fóbico (estar en un espacio cerrado) provoca siempre una respuesta ansiosa inmediata que puede derivar en una crisis de ansiedad. Los síntomas emocionales incluyen miedo a perder el control, temor a desmayarse, pavor, ansiedad abrumadora, sentir una necesidad intensa de salir de la situación, comprender que el miedo no es racional, pero no se puede superar, miedo a morir.


Medicamente, la claustrofobia es un trastorno psiquiátrico y se postulan diversas teorías sobre su origen. Algunos afirman que puede ser debida a una experiencia condicionante traumática, probablemente en la infancia, en la que la exposición a un espacio cerrado se asoció a una situación de miedo. Esa asociación queda fijada en la mente del paciente y puede reaparecer a cualquier edad. La terapia de exposición y la terapia cognitiva conductual son los dos tratamientos principales para la claustrofobia.


En la terapia de exposición (también llamada terapia de desensibilización), te expones gradualmente a tu situación temida. Con una exposición gradual y repetida, el objetivo es que se sienta cómodo en su situación específica temida.


La Terapia cognitiva conductual (TCC) (terapia de conversación busca modificar las impresiones y pensamientos erróneos atribuidos a esas situaciones, de manera que disminuya la ansiedad y la necesidad de evitarlas.


Farmacológicamente se pueden prescribir antidepresivos o ansiolíticos de base al paciente para mantener sus niveles de ansiedad bajo control, así como medicación ansiolítica de rescate, por ejemplo diazepam, en caso de sufrir una crisis de ansiedad desencadenada por una situación potencialmente claustrofóbica. Sin embargo, como con la mayoría de trastornos psiquiátricos, no basta con el tratamiento farmacológico.


La buena noticia es que la claustrofobia es una condición tratable. Con el tratamiento y su compromiso de practicar las técnicas que aprende en la terapia, puede aprender a sobrellevar sus desencadenantes, manejar su miedo a los espacios reducidos y disfrutar de la vida.

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