• Editorial Semana

La ilusión de un nuevo año


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Ha iniciado un nuevo año lleno de esperanzas e ilusiones.


En la mañana del primero de enero de dos mil veintiuno (año nuevo), a través de las redes sociales, pude ver un video que una amiga compartió, el cual grabó desde el balcón de su apartamento en una privilegiada ubicación de nuestra ciudad de Caguas. En el mismo, se podía apreciar la expresión de todo un pueblo, montañas y sus laderas y todo el valle presentaban un despliegue de luces que no recuerdo haber visto nunca antes, de ese modo. Fuegos artificiales de todo tipo y colores se desplegaban por doquier. Sin duda, la gente en silencio se había preparado para dejar ver a otros, lo que llevaban por dentro.


Al ver que en todas las comunidades se repetía lo mismo, sin importar su ubicación o condición social, sentí que había todo un pueblo, con un mismo deseo de despedir a un año que aunque mucho nos enseñó, también mucho nos requirió. Sentí el deseo de todo el pueblo de que algo mejor pudiera llegar, sentí la ilusión, la esperanza y los deseos de un respiro, de decirle adiós a lo que nos dolió, a lo que perdimos, a lo que no funcionó y llenar de luz al nuevo camino y al año que acababa de comenzar.


En nuestro país comienza un nuevo año, también un nuevo gobierno que recoge en sus resultados los sentimientos de un pueblo que añora volver a ver logros positivos para todos. Un pueblo que aspira a que sus líderes puedan servir bien, a que volvamos a tener líderes que pospongan sus intereses personales por el bien común. Los resultados muestran la búsqueda de pureza y transparencia en la gestión pública, para todo esto estoy segura, que habrá muchas cosas que revisar, otras que corregir. Se requerirán significativos cambios a lo que tendremos que estar dispuestos y esperemos que la experiencia del pasado año en nos ayude a fluir y manejar lo que se requiera cambiar.


Sin importar en qué creamos o quien nos alineamos, Puerto Rico debe ser primero y debemos estar en actitud positiva, pero alertas y dispuestos a desear que lo que una mayoría escogió encuentre consenso y soluciones que a todos nos traiga una vida mejor.


El COVID-19 no se irá por arte de magia. Tendremos todos que continuar haciendo lo que nos corresponde, reconociendo las prioridades y esforzándonos por lograr en nuestro pueblo nos podamos volver a abrazar. En la educación, retos habrá que enfrentar, pero sin duda que a los maestros habrá que volver a poner en su sitial. Los padres, que con sacrificios la situación les requirió, participar más activamente del proceso de educar, de ahora en adelante serán diferentes, pues de mejor modo entienden el valor de los maestros, de la escuela y de ellos estar envueltos con respeto y comunicación, pues para educar a un niño hace falta más que un libro, un uniforme, una libreta, hace falta todo un pueblo.


Ha iniciado un nuevo año, lleno de ilusiones y esperanzas, pero recordemos que somos puertorriqueños llenos de talento y con un gran corazón y cuando nos unimos en propósito superamos las tristezas y logramos lo que para todos es mejor.

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