• Editorial Semana

La importancia de tener fe


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Recientemente tuve la oportunidad de tener en mis manos un libro titulado “ La importancia de tener fe”. De primera intención pensé que sería un libro religioso, pero al iniciar su lectura me percaté de que la fe sería tratada de una manera más amplia. Se desarrolla en lo que conocemos más como confianza y que muchas veces separamos del asunto religioso.


Seguro han escuchado muchas veces que la confianza es una palabra que surge de con-fe, así que confiar es tener fe. La palabra fe proviene del latín “fides”, que significa lealtad, fidelidad. Según el diccionario, la fe, desde la perspectiva religiosa, es la creencia y esperanza en la existencia de un ser superior. Pero en un modo más amplio, es la creencia, confianza o asentimiento de una persona en relación con algo o alguien y como tal se manifiesta por encima de poseer evidencias que demuestren la verdad de aquello en lo que se cree.


Los temas que incluía el libro se desarrollan buscando mostrar la importancia de que tener fe es fundamental en la vida para la búsqueda de la felicidad y el éxito. Es entonces que se desarrolla explicando la fe en uno mismo, nuestros semejantes, el liderato de instituciones, gobiernos y un ser supremo en el que se dé como maestro y regente de los acontecimientos que no están en nuestras manos controlar.


Ojear el libro me llevó a pensar en el por qué cada vez más, tanta gente vive desconfiada de todo. Unas nuevas generaciones que se transforman y muchas veces parecen difíciles de entender, responden a un trasfondo en el que se han desarrollado y los mantiene en una necesidad de entender cada detalle y de asegurarse de donde surge cada cosa.


Promesas hechas y no cumplidas de todo tipo promueven la desconfianza. En los hogares nos juramos amor eterno y luego se convierte en un mal necesario el divorcio, que muchas veces deja como resultado una guerra de la cual son víctimas directas los hijos. Por ello no nos puede estar raro que vivan a la defensiva, en un mar de desconfianza en todo lo que les rodea y hasta muchas veces se desarrollan sin fe en ellos mismos. Quienes se supone les enseñaran a confiar, han vivido desconfiando uno del otro y como resultado muchas veces fueron los hijos los afectados.


En la vida diaria, son cada vez más las personas que llegan a puestos políticos y en su afán de mantenerse en el poder se toman todo tipo de riesgos, manejos, trucos y estrategias que una vez descubiertos; hasta el más ingenuo se indigna y en ellos no puede creer. En nuestra historia como pueblo, muchos hombres y mujeres, más allá de su ideal, actuaron con respeto y daban cátedra de inteligencia, compromiso y servicio, entonces al político se consideraba como gente “de letras” y cargaban con respeto y dignidad el título de honorables.


¿Pero cómo esperar tener confianza y que se ponga la fe en quien pretenda liderarnos después de haber visto, cosas nunca antes imaginadas de quien a esos puestos ostentara?

Se acerca un importante momento, en el que el pueblo deberá de escoger en quién o quiénes confiará o pone su fe de que puedan llevar a mejor destino a nuestro pueblo. Este fin de semana, al ver un debate enfocado en los jóvenes, “Convénceme” le llamaron, más allá de las preguntas y respuesta observé a una generación en busca de quién o quiénes poner su confianza. Creo que para eso, deberán asegurarse de que son hombres y mujeres de fe, pues aún en los peores momentos, es lo último que debemos perder.

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