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  • Foto del escritorEditorial Semana

La tormenta perfecta




Por: Jesús Santa Rodríguez


El domingo pasado en México ya conocían la voluntad de 98.9 millones de electores que acudieron a votar ese mismo día por quién estaría presidiendo su país y ocupando otros cargos públicos. Mientras, en Puerto Rico la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) no tenía claridad sobre prácticamente ningún resultado de medio millón de electores que acudieron a las urnas. El caos que prevaleció en la CEE en este evento demuestra que no se ha aprendido nada de la primaria del 2020, y despierta sospechas sobre cómo se llevarán a cabo los trabajos electorales este noviembre, cuando se disputarán los puestos electivos de la isla.


Por su parte, el gobernador Pedro Pierluisi y su equipo, que durante meses se ufanaban de que el incumbente coparían el favor de su electorado, recibió asombrado su derrota incuestionable. Para muchos otros este resultado nada les sorprendió. Todo lo que rodeó la primaria del domingo gritaba a pulmón lleno la nefasta gestión de Pierluisi, a pesar de una inversión multimillonaria en medios de prensa y de dominar el aparato oficial del gobierno y sus comunicaciones.


Ese día hubo lluvias torrenciales que anegaron las carreteras, recordando a todos los electores que de nada sirvieron los millones en anuncios negando el desmadre que persiste en nuestras carreteras, pues ese día muchos con deseos de votar no pudieron hacerlo pues las vías continúan deterioradas y las alcantarillas tapadas.


A su vez, las escuelas públicas, en su mayoría centros de votación, patentizaron la crisis que existe en el Departamento de Educación. Muchos tuvieron que ingeniárselas para llegar a votar estacionándose en charcos para caminar por los pasillos cuidando de no partirse el cuello por un resbalón, mientras observaban los salones de nuestros niños en condiciones denunciadas como inhumanas para estudiar.


Para añadir, lo que se advirtió que podría pasar con el servicio eléctrico, sucedió. Decenas de escuelas se quedaron sin luz porque el plan que LUMA y Genera debió haber puesto en marcha hace años continúa vacuo. La luz en este país se va persistentemente, llueva o no, demostrando el fracaso de las privatizadoras que tanto ha defendido el gobernador.


Finalmente, muchas máquinas de escrutinio electrónico no funcionaron sin que existiera un “Plan B”. Peor aún, las papeletas de “Voto Adelantado” del Partido Nuevo Progresista que no acababan de contar fue uno de los grandes misterios de nuestra historia electoral, a juzgar por las justificaciones de los principales funcionarios de la CEE, desde la presidenta hasta la comisionada electoral de ese partido, que evidentemente parecían esperar el milagro de la multiplicación de papeletas y sobres para cantar los resultados finales de su primaria.


En medio de ese caos, fue claro el respeto a la institucionalidad de Jesús Manuel Ortiz y Juan Zaragoza, candidatos principales de la primaria del Partido Popular Democrático. Superado el fragor de sus aspiraciones supieron pasar la página, dando cátedra de civismo y respeto por ese derecho primo, que es el voto, demostrando madurez política, desprendimiento y compromiso por nuestro país, algo que no se observó al otro lado del lindero.

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