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  • Editorial Semana

Los beneficios de la lactancia materna


Por: Lilliam Maldonado Cordero


Amamantar al bebé no solo tiene múltiples beneficios para este, sino también para la madre y hasta la familia. Es la alimentación recomendada para los infantes, de acuerdo con la Academia Americana de Pediatría y otros organismos salubristas internacionales, desde el nacimiento hasta, por lo menos, los primeros seis meses del recién nacido, cuando se integren alimentos sólidos que vaya recomendando el médico del pequeño.


La leche materna es considerada un superalimento, pues constituye una fuente de nutrición natural para los bebés al poseer, en cantidades correctamente proporcionadas, las vitaminas, hormonas, minerales, proteínas digestivas, carbohidratos y grasa que necesita la criatura. Apoya el desarrollo y crecimiento del cerebro del pequeño, mientras aporta anticuerpos que este venía recibiendo naturalmente desde el útero, ayudando a evitar que se enferme. En efecto, un bebé lactado tiene menor propensión a sufrir de alergias, enfermedades de la piel, infecciones de oídos, estomacales e intestinales, caries, cólicos, diarreas o estreñimiento, y disminuye el riesgo de desarrollar diabetes, obesidad y síndrome de muerte súbita del infante. Asimismo, estudios han demostrado que alimentar al bebé con leche de vaca tiene una relación directa con el desarrollo de obesidad y diabetes más adelante en su vida.


Para la madre, la lactancia ofrece enormes beneficios. No solo establece un vínculo especial entre ella y la bebé. Las madres lactantes se recuperan del parto más rápidamente, pues las hormonas que se liberan durante la lactancia provocan que el útero regrese a su tamaño normal más rápidamente y reduce marcadamente el sangrado posparto. Otro beneficio es que si se alimenta al crío solamente con leche materna durante sus primeros seis meses, es probable que la madre no ovule durante ese tiempo, así que podría resultar un método anticonceptivo con hasta un 98 por ciento de eficacia. También, las madres lactantes pierden más rápidamente el peso ganado durante el embarazo y se les reduce marcadamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, presión arterial alta, osteoporosis, enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer, como de ovarios y mama.


La lactancia ha probado ser, también, un ahorro en dinero y tiempo para la madre y la familia, pues la leche materna no hay que comprarla. Con el enorme costo de las fórmulas maternizadas, que pueden alcanzar los $40 por semana, una familia puede ahorrarse entre mil hasta más de dos mil dólares durante el primer año de vida del bebé. Como la leche materna siempre está disponible, no es necesario usar biberones ni preparar fórmulas.


Podrían existir razones de salud o cualquiera otras por las que no toda madre pueda amamantar a su bebé ni hacerlo durante varios meses. La situación de cada familia es distinta. Es posible que algunas opten por amamantar por menos tiempo o combinar la lactancia con leche maternizada.


Lactar puede representar un desafío para muchas madres, pues algunas enfrentan inconvenientes, como la sensación de producción baja de leche o molestias. Todo esto puede superarse con la ayuda de su doctora o experta en lactancia. También, el reintegrarse al trabajo presenta otros retos para la madre lactante. Por ello, es esencial el apoyo de la familia y los patronos. Existen leyes estatales y federales que promueven la lactancia como un derecho en el trabajo y áreas públicas. Invitamos a las madres a lactar a sus bebés. Es una experiencia hermosa, conveniente y saludable.

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