• Editorial Semana

Los inmuebles y la historia


Por: Juan David Hernández León, PhD c.

profjuandahernandezasoc@gmail.com


Después de hacer un recorrido por toda la calle Luis Muñoz Rivera, vamos a detenernos y reflexionar en torno a la realidad de los inmuebles emblemáticos de Caguas.


Sabemos que el sistema no ha hecho lo que le corresponde en términos educativos y de preservación. Es por eso que nos hemos dado a la tarea de presentar algunos elementos históricos que le han dado razón de ser a muchos de nosotros y otros que nos hubiera gustado poder disfrutar de los mismos con mayor intensidad. Desde comienzos del siglo XX, Don Gervasio A. García Díaz, otrora alcalde de nuestra ciudad, había presentado como parte de su gestión de gobierno, hacer de Caguas la segunda ciudad de la Isla. Esto tras la devastación ocasionada por el huracán San Ciriaco, de categoría 4, que azotó la Isla el 8 de agosto de 1899. Don Gervasio asumió el cargo por primera vez de forma interina en octubre de 1899, luego resultó electo para los términos de 1900-1902, 1902-1904, 1904-1906 y 1910-1914. (ver Mi paso por la alcaldía - Archivo Histórico de Caguas).


La cantidad de sectores que ya no existen, que solamente la memoria oral puede rescatar y brindar ese cúmulo de conocimiento a las generaciones presentes y futuras. Pero tiene que haber un compromiso con la ciudad, más allá de las preferencias políticas y religiosas; más allá del protagonismo y de esconder la verdad para proteger intereses que por lo regular no son los de las grandes mayorías. Eso lo que hace es brindar un flaco servicio a nuestra realidad de pueblo. Es necesario ver que Caguas es de todos y si no conocemos la historia pasada vamos a construir una zapata histórica en tierra movediza. La que se podría derrumbar en cualquier momento.


Las condiciones materiales son parecidas a los de los años 30, en plena depresión. Dos huracanes, temblores la Pandemia de la Gripe Española, el desempleo más alto, un cambio de gobierno en la metrópoli y la pobreza era el pan nuestro de cada día. Las ayudas federales se comenzaron a ver como la Puerto Rican Emergency Relief Administration (PRERA), la Puerto Rico Reconstruction Administration (PRRA) y los $7.50, que le daban a los indigentes. Ahora se le ofrecen incentivos a los que por primera vez serán tenedores de propiedades; le ofrecen mayores beneficios a los que reciben la ayuda del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), incentivos a los desempleados y a los ciudadanos en general y una serie de fondos para mejorar la calidad de vida.


Es momento de retomar las riendas de nuestro destino de forma vertical, sin tener temor a que podríamos ser castigados por la mano invisible del sistema para hacer un futuro optimista y lleno de esperanza. No basta con sentirse bien por haberle hecho la vida imposible aquel que va a cumplir su deber como buen ciudadano; o asesinar al mensajero porque se nos hace dificilísimo el devolver la violencia desde donde surge. Señores el Viejo San Juan existe porque un patriota llamado Dr. Ricardo Alegría, se tiró a las calles y detuvo una serie de proyectos de desarrollo que hubieran destruido el San Juan histórico. No es que me quiera comparar con el Maestro Alegría, porque me queda grande, pero honrando su memoria y sus enseñanzas me veo obligado a poner en práctica lo que el querido Viejo me enseñó, que es preservar la historia como patrimonio cultural de todas las generaciones. El compromiso es de todos. . .


Continuaremos


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