• Editorial Semana

Los líderes que necesitamos


Por: Jesús Santa Rodríguez


Después de los desaciertos que rayaron en un desempeño casi criminal por parte de la alta dirección de la Comisión Estatal de Elecciones por el manejo deficiente de los procesos para llevar a buen término las primarias hace dos semanas, esta elección reanudó el pasado domingo, luego de recibir el escarnio del pueblo y la más cruenta recriminación por parte del Tribunal Supremo.


A pesar de reportarse problemas por el mal funcionamiento de algunas de las máquinas de escrutinio electrónico y uno que otro incidente, este fin de semana se superaron los escollos que habían mantenido al país en vilo y en el centro de la atención del mundo una vez más, y decenas de miles de simpatizantes del partido de gobierno y del Partido Popular Democrático acudieron a las urnas a votar por aquellas personas que, a su juicio, mejor representan sus intereses desde puestos electivos.


En la contienda popular fue favorecido el alcalde Charlie Delgado sobre sus compañeros de papeleta Eduardo Bhatia y Carmen Yulín Cruz. Los tres representan una trayectoria en el servicio público dedicado a la gente. Inmediatamente después de confirmarse la tendencia del conteo, Bhatia concedió la victoria a Delgado en un acto de gran valía, e invitó a la unidad de propósitos dentro de la colectividad. Carmen Yulín también hizo lo propio, dejando otra vez demostrado el nivel de madurez política de los principales líderes del Partido Popular, que no tuvieron temor alguno a enfrentarse públicamente en debates que demarcaron las coincidencias y los contrastes de cada uno.


Por allá, lejos, en el polo opuesto, los contendores para el cargo a la gobernación el Partido Nuevo Progresista, Wanda Vázquez y Pedro Pierluisi, se resistieron antes de la votación a un encuentro público para plantear sus propuestas y puntos de enfrentamiento ideológico. Se limitaron al ataque personalista y bajuno característico del más deplorable de los tribalismos y de la intolerancia.


En medio del proceso, asomaba el posible arresto por el FBI de figuras relacionadas con la mayoría legislativa. Del mismo modo, resonaba el repudio contra otras figuras del más alto liderato del gobierno, clamando por despachar en las urnas a quienes traicionaron, de la manera más cruel, la confianza de un pueblo abatido.


Tras un largo día de votos y conteos, el pueblo confirmó la derrota por amplio margen de la gobernadora Wanda Vázquez por Pedro Pierluisi. Igual suerte corrieron otras figuras como Evelyn Vázquez, coimputada de serias acusaciones por los malos manejos de los suministros del sur destinados a las víctimas de los terremotos.


Puerto Rico ha enfrentado muchas crisis, incluyendo una institucional sin precedentes. Ningún país merece un gobierno como este, donde dos precandidatos que se supone abracen la misma insignia y los mismos postulados de supuestas propuestas de “seguridad y progreso” por el bien del país que aspiran dirigir, demuestran un menosprecio absoluto por la dignidad de quien se supone continúe siendo su compañero en el camino al concluir la contienda.


Puerto Rico necesita líderes solidarios, respetuosos aun desde las diferencias ideológicas y de opiniones, enfocados en las virtudes que nos unen más que en los contrapuntos. Aquellos que no puedan testimoniar una capacidad dirigida a sumar propósitos constructivos no deben ser parte de nuestra agenda de futuro.

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