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  • Foto del escritorEditorial Semana

Los retos de las comorbilidades: condiciones crónicas de salud física y condiciones de salud mental

Por Dra. Carmen M. Ortiz-Mendoza

Psicóloga Clínica


La literatura científica reporta que las personas con condiciones crónicas de salud física están en mayor riesgo de desarrollar condiciones de salud mental, incluida la depresión, comparado con la población en general. Por ejemplo, en 2019 se estimó que los pacientes con condiciones crónicas de salud física son 3 veces más propensos a padecer depresión. Existe una relación bidireccional entre las condiciones crónicas de salud física y las condiciones de salud mental y la interacción entre los factores biológicos y ambientales de las condiciones crónicas de salud física y las condiciones de salud mental es motivo de continuos estudios.


Las condiciones crónicas de salud física son definidas por los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) como enfermedades prolongadas en duración, que no se resuelven espontáneamente y que rara vez, se cura completamente. Las condiciones de salud mental se consideran condiciones que afectan el pensamiento de una persona, sus emociones, estado de ánimo, a habilidad para relacionarse con otros y funcionar diariamente. Algunas de las condiciones crónicas de salud física asociadas a condiciones de salud mental, como la depresión, incluyen: enfermedades del corazón, artritis reumatoidea, diabetes, asma, hipotiroidismo, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibromialgia, obesidad y dolor crónico, entre otras. La coexistencia de estas condiciones de salud mental y físicas provoca resultados de salud más pobres al compararse con personas que presentan una sola condición, sea física o mental. Ambas son tratables, sin embargo, se estima que alrededor del 35% de adultos con depresión no están siendo tratados.


Los mecanismos que subyacen la relación entre la salud física y la salud mental son complejos y la evidencia científica sugiere que se debe a una combinación de factores biológicos y psicosociales. Las personas con depresión pueden presentar alteraciones biológicas que aumentan el riesgo de desarrollar condiciones crónicas de salud física. Por otra parte, las personas con condiciones crónicas de salud física pueden presentar limitaciones en el desempeño de las actividades diarias de vida personal, social y laboral pudiendo incrementar la probabilidad de desarrollar depresión.


• Los adultos con depresión tienen un 64% de mayor riesgo de desarrollar condiciones cardiovasculares y el 59% tienen mayor probabilidad de tener un evento cardiaco.

• Se estima que entre el 20% al 30% de pacientes con alguna condición cardiovascular sin historial de depresión, presentará esta condición de salud mental.

• Los pacientes con diabetes tipo 2 tienen el doble de riesgo de presentar depresión comparado con la población general y aquellos con diabetes tipo 1 tienen un riesgo 3 veces mayor de presentar depresión.

• Las personas con depresión tienen un riesgo aumentado de desarrollar diabetes tipo 2

• Hasta el 85% de pacientes con dolor crónico pudieran estar presentando síntomas de depresión severa.

• Entre el 20% al 55% de pacientes con epilepsia reportan depresión y entre el 40- 60% en aquellos con esclerosis múltiple.


El riesgo aumentado de presentar depresión luego de un diagnóstico de una condición crónica de salud física puede estar directa o indirectamente relacionado al impacto biológico, psicológico y social de la condición.


Entre los factores psicológicos contribuyentes se destaca, entre otros, el que los pacientes con condiciones crónicas de salud física pudieran estar atravesando un ajuste psicológico significativo al diagnóstico obtenido y a todos los cambios resultantes. Por otro lado, ciertos medicamentos necesarios para el tratamiento de algunas de las condiciones de salud mental pueden inducir aumento de peso, lo que a su vez aumenta el riesgo de desarrollar diabetes. Una pobre nutrición y vivienda inadecuada aumentan la vulnerabilidad de desarrollar condiciones crónicas de salud física.


El tratamiento de una condición crónica de salud física puede afectar el tratamiento de una condición de salud mental y viceversa. La depresión pudiera reducir la motivación y energía para el autocuidado, como lo es la adherencia a medicamentos para las condiciones crónicas de salud física, alimentarse adecuadamente y ejercitarse. Estudios reportan que los pacientes con depresión son 3 veces más propensos a no ser adherentes a los tratamientos farmacológicos comparado con pacientes sin depresión. Además, el apoyo social es considerado como un componente importante de la adherencia a tratamiento, y pacientes con depresión pueden reportar un grupo restringido de apoyo social y familiar. A su vez, los pacientes con depresión tienen una probabilidad mayor de participar en conductas no saludables como fumar tabaco, estilos de vida sedentarios y sobrealimentación, llevando al desarrollo de algunas de las condiciones crónicas de salud física.


En ocasiones, la primera barrera para obtener el tratamiento adecuado es la detección de la presencia de síntomas de depresión en pacientes con condiciones crónicas de salud física. La identificación y diagnóstico de las condiciones de salud mental por parte del profesional de la salud resulta desafiante ya que, en muchos casos, los síntomas de una condición de salud mental se esconden bajo a los síntomas de las condiciones crónicas de salud física. La auscultación de síntomas emocionales aumenta la probabilidad de lograr los diagnósticos y referidos adecuados que permitan un tratamiento oportuno. La coexistencia de las condiciones crónicas de salud física y las condiciones de salud mental requiere de un manejo apropiado e integrado para ambas condiciones. Equipos multidisciplinarios de servicio trabajan integradamente para tratar todos los elementos de cuidado.


Independientemente la dirección de la asociación entre las condiciones crónicas de salud física y las condiciones de salud mental, las múltiples investigaciones concluyen que la combinación de ambas implica un deterioro de la calidad de vida, satisfacción y sentido de bienestar. El estigma de las condiciones de salud mental frecuentemente provoca que las personas se abstengan de solicitar ayuda y de aceptar tratamiento. Una falta de entendimiento acerca de las condiciones de salud mental también propicia barreras para el cuidado de la salud. Un psicólogo clínico, puede ayudar a los pacientes a tratar los síntomas de la depresión, así como los retos asociados a la condición crónica de salud física. Existen modalidades de tratamiento psicológico basados en la evidencia científica disponibles para tratar la depresión. Algunos de estos son: la terapia cognitivo-conductual, la terapia de resolución de problemas y la terapia interpersonal, entre otras. Solicitar ayuda profesional pudiera ser el primer paso hacia la sanación.


La Dra. Carmen M. Ortiz-Mendoza posee un doctorado en filosofía con especialización en Psicología Clínica de la Universidad Carlos Albizu, escuela acreditada por la American Psychological Association. Además, completó tres años de supervisión post-doctoral en el estado de Massachusetts. Allí, se certificó a través de la Association of State and Provincial Psychology Boards y completó su acreditación en Puerto Rico bajo el escrutinio de la Junta Examinadora de Psicólogos de Puerto Rico. La Dra. Carmen M. Ortiz-Mendoza es miembro activo de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.


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