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Más allá de la física clásica




Por: Lilliam Maldonado Cordero


¿Quién no recuerda el pavor de prepararse para los exámenes de la clase de física en la intermedia y la universidad? Posiblemente no era tanto porque la física estudiara los fenómenos físicos, como el movimiento de la materia y la energía, sino por la aplicación de la observación experimental y, sobre todo, las mediciones.


La física tiene varias ramas de estudio: nuclear, atómica, mecánica, termodinámica, cuántica y otras. La física cuántica es el límite de la física clásica, constituyendo uno de los grandes logros del intelecto humano. Esta explica las partículas más pequeñas de nuestro universo, como el átomo y las moléculas, y cómo interaccionan la luz con las partículas y la materia.


La física cuántica da explicación a la naturaleza desde su nivel atómico, y las consecuencias de sus interacciones a nivel macroscópico: magnéticas, eléctricas, ópticas (los colores) y térmicas (como la radiación). La cuántica ha sido responsable de aplicaciones que han cambiado nuestro mundo, desde la invención del transistor, las computadoras y la mayor parte de toda la tecnología electrónica más moderna, como la resonancia magnética.


Un concepto fenomenal que nos ha traído la física cuántica es la dualidad onda-partícula: este plantea que las partículas son ondas y estas también son partículas. Este hallazgo llegó por intuición al físico francés De Broglie, creador de la hipótesis ondulatoria.


Asimismo, muchos proponen que la física cuántica tiene aplicación a nivel espiritual, pues ve la energía a nivel fundamental de la materia como una energía que emana e impulsa todo en el universo. La conexión de la física cuántica con la espiritualidad es atribuible al planteamiento de que todo en el universo está interconectado.


Desde este ángulo, muchas filosofías, religiones y conciencias proponen que la cuántica no solo da explicación desde las partículas subatómicas hasta las infinitas regiones del universo, pues es imposible darle explicación desde un ángulo materialista o estrictamente científico a muchos fenómenos, incluyendo la intuición humana que ha producido hallazgos y logros científicos extraordinarios, hasta conceptos como la eternidad o la reencarnación.


Esto no relativiza la física cuántica, sino que brinda explicaciones sobre la materia y la energía a nivel fundamental e infinitesimal. En esta categoría de estudio, las leyes de la física clásica no proveen suficiente explicación para dar razón a los fenómenos que observamos. Esto, de acuerdo con los científicos que interrelacionan la física cuántica con la espiritualidad, responde a que la materia y la energía se presentan como entidades inseparables en continua transformación. Las partículas pueden manifestarse tanto en sus propiedades como partículas, así como de ondas. La energía no puede dividirse infinitamente, sino que está formada por unidades indivisibles llamadas “cuantos”, que tienen propiedades y comportamientos impredecibles en ciertos contextos, desde las galaxias y sus estrellas hasta las partículas subatómicas de nuestros cuerpos.


En fin, la física cuántica apunta a que la energía innata que pone en funcionamiento el universo entero también nutre cada nivel de nuestra realidad. De la misma manera que todo está interconectado, es posible que nuestros pensamientos y acciones resuenen en el universo para influenciar lo que nos rodea, positiva o negativamente, afectándonos a nosotros como a quienes están a nuestro alrededor. En alguna manera, estos principios podrían dar explicación, también, a la existencia de un ser superior, y al poder de la oración y la fe como la certeza de lo que no vemos y la demostración de lo que no se ve.

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