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  • Foto del escritorEditorial Semana

Mayor responsabilidad en las vías públicas


Por: Lilliam Maldonado Cordero


En Puerto Rico, igual que en otros países donde se usan rutinariamente los vehículos de motor, se registran accidentes automovilísticos, muchos de ellos a causa de situaciones que podemos controlar.


Recientemente, han adquirido visibilidad varios accidentes automovilísticos que pudieron ser prevenidos. El exceso de velocidad, la falta de seguir las leyes y reglamentaciones y rotulación en las vías, así como manejar en estado de embriaguez, son conductas que nos han robado la vida de muchas personas y ocasionado incapacidades permanentes, entre ellas a jóvenes llenos de vida y sueños, desgarrando a familias enteras.


Por ejemplo, hace más de un año, una persona que manejaba alegadamente intoxicada con alcohol accedió el puente Teodoro Moscoso en contra del tránsito, impactando un vehículo de frente a alta velocidad, lo que resultó en la muerte del hermano de un reconocido intérprete de la música urbana. Hace dos meses, dos amigos perdieron la vida mientras uno de ellos manejaba alegadamente a exceso de velocidad por la ruralía de Coamo. La semana pasada, en un evento en un pueblo de la isla, un vehículo todoterreno se volcó en unas carreras en fango, impactando a varias personas que se encontraban a la orilla de la vía. Más recientemente, en Toa Baja murió una joven cuando su amigo que manejaba el vehículo en el que se encontraban perdió el control, impactando fatalmente una estructura de concreto.


También, las motoras manejadas entrecortando otros vehículos y pasándose entre carriles sin tomar las precauciones obligatorias causan accidentes fatales e incapacidades. El comportamiento de quienes las conducen nos sugieren que podrían estar bajo los efectos del alcohol.


Otro accidente que se reporta con demasiada frecuencia involucra a peatones que, ya sea por distracción, descuido, aceras y caminos deteriorados, mala iluminación o desconocimiento de las reglas, cruzan una vía pública para ser víctimas de un conductor al volante.


Son muchas las causas que pueden ocasionar accidentes automovilísticos en nuestras vías públicas. Entre estas, se encuentran: el consumo de alcohol; el exceso de velocidad, incluyendo en competencias de carreras ilegales; el consumo de medicamentos recetados que causen sueño; manejar distraído, ya sea hablando, viendo imágenes en el celular, texteando o maquillándose; no guardar la distancia mínima entre vehículos y autos estacionados en la carretera; frenar de golpe, incluso para averiguar las razones de los accidentes; las inclemencias del clima; desperfectos mecánicos; inexperiencia en los jóvenes; e ignorar las señales del tránsito y menospreciar las leyes y reglamentos aplicables en las carreteras.


Sabemos que, durante la juventud, muchos de nuestros jóvenes se sienten invencibles y virtualmente creen que nada malo les puede pasar. Por esto, es preciso que cuando nuestros jóvenes (al igual que muchos adultos) salgan a compartir y disfrutar con los amigos, cuenten con uno de ellos que no consuma bebidas embriagantes y pueda llevarlos seguros de vuelta a su destino. De no tener un recurso como este, existen plataformas de viaje que pueden registrarse en los celulares y aparatos inteligentes para pedir un servicio de regreso a nuestro hogar.


Urge que concienciemos e insistamos a nuestros jovenes sobre la importancia de manejar en estado de sobriedad, respetando las señales y reglas del tránsito. Comencemos dando el ejemplo, no manejando luego de consumir alcohol ni conduciendo irresponsablemente. Reflexionemos sobre estas conductas que podrían ahorrarnos angustias, al igual que a otras familias que esperan en casa la llegada de sus hijos e hijas.

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