Modernización de la arquitectura en Caguas (Parte I)


Si de algo hay que estar claros, es que el impacto, tanto directo como indirecto que trajo consigo la modernización, ya sea en el territorio cagüeño como en general despuntó prácticamente a finales del siglo XVII e inicios del XVIII. Es por ello, que cuando hablamos de modernización versus modernidad resulta indispensable definir a cada cual como compete, dado que no son ni sinónimos, ni mucho menos conceptos abstractos que caracterizan el pleno o totalizador desarrollo arquitectónico. Quiérase decir, que la modernización corresponde más bien a una cuestión de mejoras a las facilidades (estructuras, ornato, áreas verdes, estética, etc.) mientras, que modernidad alude a avance de innovaciones técnico- científicas (producción de tecnologías y científico- matemáticas, entre otros).
Bajo el enfoque del evolucionismo modernista que comenzó a incorporarse en Puerto Rico dentro de la ola colonial española, lo más que hallamos en las diversas municipalidades, justamente como es el caso de Caguas ha de ser el estilo art-deco, plus neocolonial de siglo XIX. Este último está atravesado por la influenciada española, puesto que la entremezcla del diseño geoespacial francés tipo napoleónico (distribución geométrica y simetría estética) con la común opulencia del romanticismo clásico, florecen emblemáticos cimientos. Tomando como referencia el perfecto ejemplo de la Antigua Alcaldía en Caguas, exploramos que el corte teñido e inclusive armado sobre sus cimientos representa esa propia herencia social e histórica española. Dicha obra arquitectónica según nos relata el historiador Juan David Hernández (1998) & El Catálogo de Propiedad y Registro Nacional de Edificios Históricos se termina de realizar por falta de materiales, suministros, incluso fondos financieros durante el 1880-1887.
A raíz de lo antes expuesto, van atándose cabos acerca del progresivo despliegue socioeconómico y modernizador que fue estructurándose dentro del terreno cagüeño, no solo bajo la arquitectura, sino también jurídico- políticamente hablando. Tanto es así, que los efectos del poder simbólico aún hoy día mantienen su irradiación sobre las distintas y sobresalientes arquitecturas del casco urbano como son los peculiares casos de la Catedral Dulce Nombre de Jesús, El edificio del periódico “La Democracia”, Antiguo edificio Santander, entre otras edificaciones. Gracias a las diversas y sutiles construcciones que juegan las obras que cercan no solo el casco del pueblo cagüeño, sino también, general, exploramos la omnipotencia del fenómeno de la violencia. Es por ello, que la metodología de la introducción a la violencia para vigilar e inclusive castigar sin ser visto cobra aquí un rol imprescindible para arremeter contra lo perturbable.
Lo curioso de toda esta recopilación de datos y rasgos característicos que en sí resguarda el campo transdisciplinario de la arquitectura, es que al igual que otras áreas del saber, contiene un nutrido valor añadido en lo que respecta al lenguaje no verbal. Evidentemente, ese mar de vibraciones, emociones y otros destellos psicológicos son producto de las esferas de poder que representan omniscientemente esa arquitectura. Así que, todo parece indicarnos, consciente como inconscientemente que la época actual que hoy nos situamos, aún no del todo ha desbancado a los diseños geoespaciales a nivel físico. Sin embargo, si somos objetivos, la cultura digital y su entramada banda ancha llamada World Wide Web (WWW) o red global traspasó al ecosistema inmaterial lo arquitectónico con fines de hacerlo parte de nuestro mundo “real”. Menoscabando dicho planteamiento, sin planos y diseños espaciales prácticamente no existiera por completo el urbanismo, por lo que la vida anímica en comunidad tristemente optaría por la zona de conforte ante la abrumadora algarabía que acarrea la modernización de la metrópolis…(Continuará)




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