• Editorial Semana

Muchachas, diferencias de ayer y hoy…


Por: Dr. Francisco Rivera Lizardi

riveralizardi@yahoo.com


En los libros de Historia vemos, en los capítulos sobre las tropas de invasión estadounidense en Puerto Rico en 1898, imágenes de la época.


Hay fotografías que nos muestran sus batallas de avanzada. Ellos ven en sus desfiles de avanzada las humildes casitas de madera y paja en que vivían nuestros campesinos. Eran las más humildes.


En sus pasos por ciudades y pueblos grandes, ve el lector que en la plaza hay agrupaciones de señores en tertulia vistiendo trajes blancos, sombrero blanco, corbata y rostro serio con bigote elegante. Era la época en que un pelo de bigote valía más que un apretón de manos durante un negocio, o para llegar a un acuerdo entre caballeros. Es un decir muy sugestivo, de entonces.


Hay también fotos que nos muestran cómo vestían las señoras y las señoritas elegantes de entonces. En una fotografía familiar que conservo, está mi abuela paterna (mamá, le decíamos) celebrando el día quinceañero de su hija menor, nuestra tía. La foto es del año 1903. Nuestra abuela luce un traje blanco que le llega a sus pies. Lleva unos zapatos finos de color blanco y taco ancho. Las mangas, largas, hasta cubrirle los codos. La tía quinceañera sostiene en sus manos un ramo de rosas y luce muy bien sus 15 años en su sonrisa juvenil.

Lleva puesto un bonito traje color rosado, largo hasta cubrirle las rodillas. Y sus mangas hasta cubrirle sus codos. Luce además unos zapatos de joven adolescente, muy bonitos.


Es decir, en Puerto Rico en 1913, quince años después de la invasión por las tropas estadounidenses, todavía las señoras y señoritas boricuas vestían y mantenían su bella tradición española que nos llega de Europa.


Pero hay que recocer que con los estadounidenses también nos llegaron muchas cosas, no tan buenas. La primera que se pegó fue el chicle. El ‘chuin gom’ que todavía se escupe en la plaza, en las playas y alrededor de los monumentos de arte. No se puede precisar quien los trajo: Si fue el Tío Sam... Si fue Santa Claus, si fue Mister “N”émerson, (decían los cagüeños), que si fue un Yanqui, si fue un gringo… Que si con la ayuda de Juan Palote. La cuestión es, que hoy día da mucha pena.


Da pena, hoy… Antes, cuando uno llegaba ante una secretaria para solicitar ayuda o información, al acercarse el joven o el señor, la joven secretaria se llevaba su mano izquierda al pecho para que no se despegara su traje y se pudiera ver algo… Solo con su mano derecha, con la pluma fuente decidida, atendía la joven secretaria al presente.


Hoy día… Lo que se ve hoy día: No se usa el brasier. Las jovencitas, las muchachas y algunas señoras, con sus escotes muy bajo, casi al ombligo, dejan ver la mitad izquierda y derecha de sus senos. Cual a la más.


En la televisión y el teatro el espectador lo disfruta. Falta saber si los novios o los padres lo secundan.


En la próxima columna, si Dios lo permite, comentaremos lo que han hecho las mujeres con los pantalones del hombre y sus efectos en la sociedad puertorriqueña.

riveralizardi@yahoo.com