Pablo José tiene razón: démosle al pueblo la segunda vuelta
- Editorial Semana

- 23 jul
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En Barranquitas, frente al legado de Luis Muñoz Rivera, el comisionado residente Pablo José Hernández planteó algo que en mi caso no es novedad, sino una convicción de años: hay que quitarle poder a la claque y dárselo al pueblo. Sus tres propuestas —el referéndum revocatorio, la iniciativa popular, que permitiría que el pueblo pueda presentar y votar leyes o enmiendas constitucionales directamente, y, sobre todo, el mecanismo de segunda vuelta electoral— apuntan en la dirección correcta. Y sobre la segunda vuelta en particular, quiero ser enfático: la respaldo con entusiasmo, porque llevo años defendiéndola y radicando legislación para hacerla realidad en Puerto Rico.
No es casualidad que este tema resurja con fuerza precisamente ahora, bajo una administración como la de la gobernadora Jenniffer González, electa con apenas una fracción del electorado mientras la mayoría del país votó en su contra. Ese es el problema estructural que la segunda vuelta resuelve: garantiza que quien gobierne a Puerto Rico cuente con el respaldo de más de cuarenta y cinco por ciento de los votos, no con una pluralidad fragmentada entre múltiples candidaturas. Trece estados de Estados Unidos ya lo hacen. No hay razón para que Puerto Rico siga rezagado.
Lo que hemos visto en estos meses de gobierno confirma por qué esta reforma es urgente. Una gobernadora sin mandato contundente que ha gobernado como si tuviera un cheque en blanco, rodeada de un secretario de la Gobernación, Francisco Domenech, sobre quien pesan señalamientos “creíbles, constantes y ya bajo investigación”, según las propias palabras del comisionado residente. Esa es precisamente la claque de la que habló Pablo José: la que compra silencio con presupuesto y destaques, la que presume que puede matar historias negativas en la prensa. Cuando un gobierno llega al poder sin el respaldo real de la mayoría, se vuelve más vulnerable a ese tipo de operación política, porque gobierna a la defensiva, protegiendo su fragilidad electoral en lugar de servir al país.
La segunda vuelta no es una fórmula mágica, pero sí es un principio democrático elemental: quien tenga las llaves de La Fortaleza debe llegar ahí con el respaldo contundente del electorado. He radicado esta medida en la Cámara de Representantes precisamente porque entiendo que el país merece gobernantes con mandato claro y no gobiernos a base de pluralidades minoritarias y maquinaria partidista.
Celebro que Pablo José ponga este tema en la conversación nacional con la fuerza que merece. Ahora corresponde, como bien dijo él, “debatir los detalles y construir consenso”. Desde la Cámara seguiré empujando esta reforma, porque Puerto Rico merece instituciones que respondan a la mayoría y no a la claque. Como decía Muñoz Rivera, y como bien recordó Pablo José en Barranquitas: si esa es la rebeldía, seamos rebeldes. La segunda vuelta es, sencillamente, ponerle el poder de vuelta en las manos del pueblo.
El autor es representante por Caguas
en la Cámara de Representantes



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