• Editorial Semana

Palomas, astros e hilachas


Por: Dr. Francisco Rivera Lizardi

riveralizardi@yahoo.com


AL RECUERDO DE TUS ASTROS.


Regreso de tus cielos a mi mundo y te veo tan serena ante mí: dueña de la luna y el sol.

En tus manos las llaves del Olimpo soñado.

Diosa de luna llena que brilla al anochecer resplandeciente.

Ninfa de sol radiante y hermoso de recién alumbramiento en luz de alba.


Atributos radiantes son tus astros, puntos siempre fijos donde sueña mi atención en ti tan desolada.


Luego de mucho caminar tu ruta obsesionado y perseguirte por los caminos sin regreso para verte resurgir inalcanzable en continuos brotes de luz de amaneceres; apasionado, persigo tu altura en el espacio donde reinas y logro rasgar las nubes blancas que envuelven tu claridad tan luminosa.


Hoy llego a ti: por fin al alcance de mis manos los luceros bellos que tu resplandor irradian.

Me emociono: Luna tenue y blanca no dejes nunca de acariciar tan delicadamente mi embeleso.

Ni de bañar con tu belleza de luces derramadas mi cuerpo ilusionado en tu presencia.

Hermoso sol de bello contorno ardiente.

Ardoroso al tacto de tus rayos, envía los haces de tu calor dorado para que estos ojos deslumbrados, se regocijen siempre en ti y tu prestancia.

Luna y sol, astros que a tan esquiva distancia se me alejan, devuélvanme el aroma y la fragancia

que hacia mí su cercanía dispersa.


Quiero que mis sueños otra vez me eleven a la altura distante tan ansiada, donde busco el infinito en su belleza.

O viviré eternamente deslumbrado por la luz de amor que ella refulge.

O harán que retorne como antes a la angustiada desolación de su recuerdo.


PALOMA


Mucho cuidado paloma.

Paloma blanca.

Blanca paloma.

Paloma herida llegaste a mi palomar

Buscando ayuda.

Y ahora quieres volar sin mi cariño.

Mucho cuidado paloma

Donde tus alas elevas…

Yo.

Cumbres.

De montañas altas sabré buscar.

Soy un Águila Imperial

Que muy alto vuela…


HILACHAS


Solo resta de aquel amor… en luces radiantes surtidor… tan nuestro.

Traicionero orfebre para tronchar ilusiones es el tiempo.

Que unido a la temida amistad y complicidad de la distancia se place en deshacer lo que con tanto cariño cincelador ferviente se logró tejer en policromado paisaje de recuerdos que ahora recoge

en hilachas… La nostalgia.

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