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Para crear conciencia sobre el Alzheimer


Por: Editorial Semana, Inc.


El Alzheimer es una enfermedad mental incurable que degenera las células nerviosas del cerebro y disminuye la masa cerebral. Los pacientes muestran un deterioro cognitivo importante que se manifiesta en dificultades en el lenguaje, pérdida del sentido de la orientación y dificultades para la resolución de problemas sencillos de la vida cotidiana.


Una vez que aparecen los primeros síntomas, los pacientes van degenerando y se van volviendo más dependientes, de forma que hay que ayudarles para vestirse, asearse, comer. Poco a poco se harán imprescindibles los cuidados permanentes de un cuidador o cuidadora.


Aunque no se conocen las causas del Alzheimer, se sabe que las primeras lesiones pueden surgir unos 15 o 20 años antes de que se muestre algún síntoma. Éstas aparecen en la región del cerebro llamada hipocampo, que se encarga, entre otras cosas, del aprendizaje y la formación de nuevas memorias. De ahí se extienden a otras partes del cerebro, cuando ya aparece el deterioro cognitivo, que finalmente desemboca en demencia.


Mientras, la Asociación de Alzheimer (Alzheimer’s Association, alz.org) destaca en su página que los científicos han identificado factores que aumentan el riesgo de parecer Alzheimer. Los más importantes -la edad, los antecedentes familiares y la herencia- no se pueden cambiar, pero existen nuevas pruebas que sugieren que podría haber otros factores sobre los que sí podemos influir.


El mayor factor de riesgo para el Alzheimer es el envejecimiento. La mayoría de las personas con la enfermedad tienen 65 años o más. Una de cada nueve personas en este grupo etario y cerca de un tercio de las personas mayores de 85 años tienen Alzheimer.


Otro factor de riesgo importante son los antecedentes familiares. Las personas con padre, madre, hermano o hermana con Alzheimer tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad. El riesgo aumenta si más de un familiar tiene la enfermedad. Cuando las enfermedades tienden a suceder en familias, los factores hereditarios (genéticos) o ambientales (o ambos) pueden ser importantes.


En cuanto a la genética o herencia, los científicos saben que los genes están involucrados en el Alzheimer. Hay dos categorías de genes que influyen sobre la capacidad de una persona de desarrollar una enfermedad: los de riesgo y los deterministas. Se encontraron genes del Alzheimer en ambas categorías.


Los genes de riesgo aumentan la probabilidad de desarrollar una enfermedad, pero no garantizan que suceda. Los investigadores encontraron varios genes que aumentan el riesgo de Alzheimer. La apolipoproteína E-e4, o APOE-e4, es el primer gen de riesgo identificado y continúa siendo el de mayor impacto.


Otras formas comunes del gen APOE son APOE-e2 y APOE-e3. Todas las personas heredan una copia de alguna forma de APOE de cada progenitor. Aquellos que heredan una copia de APOE-e4 tienen un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer. Quienes heredan dos copias, tienen un riesgo todavía mayor, aunque no la certeza. Los investigadores todavía no saben cómo el APOE-e4 aumenta el riesgo. Además de elevar el riesgo, el APOE-e4 puede hacer que los síntomas del Alzheimer aparezcan a una edad más temprana de lo habitual.


Los genes deterministas directamente causan la enfermedad, lo que garantiza que cualquier persona que los hereda desarrollará el trastorno. Los científicos descubrieron variantes que causan directamente la enfermedad de Alzheimer en los genes que codifican tres proteínas: la proteína precursora amiloidea (APP), presenilina-1 (PS-1) y presenilina-2 (PS-2).


No existe un tratamiento para prevenir la enfermedad ni para frenar el avance. Se prescriben medicamentos que ayudan con algunos síntomas de la enfermedad y para mejorar la calidad de vida de los pacientes, pero solo suelen ser útiles en las primeras fases, perdiendo su utilidad en fases más avanzadas.


Sin embargo, el diagnóstico temprano y los métodos de intervención mejoran notablemente, y las opciones de tratamiento y fuentes de apoyo pueden mejorar la calidad de vida.