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Para poder contarlo


Por: Lilliam Maldonado Cordero


A pesar de estar recuperando poco a poco la normalidad, llevamos tres años bajo el asedio del covid-19, que se ha regodeado y debutado en distintas variantes para hacernos la vida más complicada.


Aunque hace un tiempo la positividad del covid-19 había llegado a niveles tan bajos como el 3 por ciento, con el arribo de la variante Omicron llegamos a ver números cercanos al 50 por ciento, es decir, que una de cada dos personas pudo estar contagiada con el virus en un mismo momento. Estos niveles de contagio no son solo alarmantes, sino peligrosos, pues colocan en riesgo de enfermedad complicada y muerte a decenas, quizás cientos de puertorriqueños, creando caos en nuestras instalaciones hospitalarias, escuelas, centros de cuido de ancianos y profesionales de la salud.


A principios de esta semana, los casos positivos del País rondaban el 20 por ciento solo en la zona metropolitana -según el Departamento de Salud-, pero otros indicadores apuntan a números por encima del 40 por ciento. Esta semana, la tasa de mortalidad por el covid-19 excedía las 7 personas no vacunadas por cada 100 habitantes, haciendo este virus uno de alta mortalidad, en comparación con el uno por ciento de las defunciones reportadas en personas con las vacunas al día. A pesar de esto, muchos han optado por no vacunarse, lo que no solo les pone en riesgo de complicaciones serias y hasta muerte, sino de contagiar a otros que se encuentran en un estado de salud más vulnerable o infantes que no pueden ser vacunados.


Junto al covid-19 también pululan otras infecciones, entre ellas el virus de la influenza, que para la semana del 13 al 26 de noviembre de este año reportaba un total de 7,971 casos con 426 hospitalizaciones y 2 fatalidades. Por ello, ante el aumento de los casos reportados -un promedio de 1,000 casos nuevos cada día-, el Departamento de Salud hizo un llamado para que la población se vacune contra la influenza.


Asimismo, existe un alza en los casos de micoplasma y catarro común, que a pesar de no presentar la virulencia del covid-19 y la influenza, causan complicaciones a los infantes e inmunocomprometidos. Estar sufriendo la concentración de dos o más epidemias o brotes de enfermedades en una misma población se conoce como sindemia.


Igual que la influenza y otras infecciones, el covid-19 es una enfermedad que cohabitará entre nosotros, trayendo complicaciones y saturación de nuestros centros de cuidado de salud, pero puede prevenirse gracias a la vacunación y a medidas como el uso de mascarillas, lavado y desinfección de manos.


Ante una nueva temporada navideña en la que nos volveremos a reunir en familia y comunidad, retomemos esas medidas que nos ayudaron a superar los momentos más difíciles del covid-19, especialmente cuando se observa un repunte de casos. Si no se ha vacunado aun ni ha completado la serie de refuerzos, no lo deje para mañana, haga su cita y póngase al día. Continúe usando su mascarilla y cargue con su desinfectante de manos. Recuerde que los virus tienen la capacidad de desarrollarse en variantes y aunque ya se haya contagiado, una nueva versión de la enfermedad podría infectarlo. Estas medidas podrían evitar empañar el disfrute de las Navidades y abrazar un año nuevo en salud junto a los seres que ama. ¡Vacúnese, protéjase, cuídese y viva con calidad, para que pueda contarlo!

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