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Pierluisi: abanderado incondicional de LUMA




Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“Detrás de toda privatización, hay un esquema de corrupción” (David Noriega).


Como era de esperarse, nuestro flamante gobernador, Pedro Pierluisi, abanderado de la privatización y el neoliberalismo corrupto de nuestros tiempos, acaba de renovarle el contrato a LUMA Energy por un término de 15 años. Ello, aun cuando se sabe de los fracasos e ineptitudes de estos mercenarios para resolver nuestro problema energético. De modo que, tanto el gobernador como su partido anexionista, con tal de arrancarle un ojo a la UTIER, han optado por arrancarle los dos ojos al Pueblo de Puerto Rico al favorecer el mito de la privatización. Dicho contrato no solamente representa un costo escandaloso para el tesoro público en comparación con lo que le hubiese costado a la Autoridad de Energía Eléctrica, sino que las ganancias de dicha empresa serán depositadas en su totalidad en los bancos extranjeros en detrimento de la banca puertorriqueña. Recuérdese, además, que LUMA no ha tenido que invertir ni un solo centavo de su cartera.


Como se recordará, en una columna anterior sostuvimos que existen fundamentalmente dos tipos de gobiernos electos por el pueblo: (1) los gobiernos que se concentran en la justicia social, la igualdad, la calidad de vida y los derechos humanos y, (2) los que gobiernan para beneficio del capital depredador controlado por los oligarcas e inversionistas acaparadores provenientes principalmente de los sectores más conservadores, insensibles e inescrupulosos del espectro sociopolítico de nuestros tiempos. Estos llamados magnates del capital, los cuales controlan el 99% de la riqueza mundial, son los mismos que “quitan y ponen gobiernos” a imagen y semejanza de sus mezquinos intereses económicos. No es de sorprenderse que los recientes aumentos de los raquíticos salarios del pueblo trabajador haya sido una mera confabulación entre usureros y los gobiernos de turno para luego incrementar despiadadamente los precios de la gasolina, la transportación, el gas, alimentos, medicamentos y otros productos de primera necesidad con el objetivo de multiplicar la riqueza de ese 1% que controla la riqueza mundial.


Esas injustas y nefastas políticas neoliberales no solamente han incrementado la pobreza, la desigualdad y las injusticias sociales, sino que han estimulado el narcotráfico, el crimen organizado, la economía subterránea y, sobre todo, la desintegración de los pueblos mediante la emigración masiva tal y como ha ocurrido en Puerto Rico en las pasadas décadas. Durante el actual Siglo 21, Puerto Rico ha perdido cerca de un millón de habitantes provenientes mayoritariamente de la juventud talentosa y profesionales indispensables como son los médicos, ingenieros, arquitectos, académicos, científicos y personal de apoyo de los hospitales, clínicas y dispensarios de salud.


Se anticipa que el éxodo de los puertorriqueños continuará en aumento a medida que el gobierno colonial continúe en manos de las empresas privadas de origen extranjero cuyo único objetivo es enriquecerse al menor tiempo posible sin importar la estabilidad social, nuestro propio desarrollo económico y la calidad de vida de los puertorriqueños.


Todo ello provocado por las garras del neoliberalismo inmoral de nuestros tiempos.

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