• Editorial Semana

Piropos, requiebros y elogios en Madrid


Por: Dr. Francisco Rivera Lizardi

riveralizardi@yahoo.com


En la canción Madrid, Agustín Lara dice a María Bonita: –Cuando llegues a Madrid, -la cuna del requiebro- recibiría muchas lisonjas, alabanzas y adulaciones a su belleza tal como las madrileñas. Es que la mujer española es bella, y la madrileña, tan fina, elegante y virtuosa, es preciosa. Los domingos, en los juegos de futbol del Real Madrid se suele escuchar el canto: “Y las chicas madrileñas van alegres y risueñas porque juega su Madrid… “


Por la famosa avenida madrileña La Gran Vía se escucha: “Madrileña que paseas tu palmito -(cuerpecillo alto y esbelto como la palma real)- muy bien peiná, muy bien planchá.


Presumiendo con tu pie tan chiquitito (fino zapato negro con alto fino taco de 6 centímetros.

En ocasiones especiales, los tacos son altos de 8 centímetros). Muy bien peiná. Muy bien planchá. Al mirarte así tan chula y postinera –luciendo de alto postín- a todos gustas una atrocidad. Por el salero que derrochas pinturera… -digna de ser pintada por un pintor famoso- cuando caminas por la Calle de Alcalá. (Eso no es caminar, es hacerle cosquillas a la acera.)

Monísima, monísima, monísima (bellísima) : En tu camisa planchadita de organdí. Son tus ojos madrileña dos luceros: Que hacen tilín, que hacen tilín. Y tus mágicos andares pintureros: son de postín, son de postín. Tu belleza ha deslumbrado al mundo entero, por el salero que se esconde en ti (salerosa: llena de gracia y salero). Y al ver el garbo tan airoso y pinturero… Te piropean los castizos de Madrid.


En conversaciones familiares se refieren a ella como “muy maja”. O “muy guapa”, “mu-guapa”.


Nunca escuché en Madrid decirle “linda” a una muchacha. Se referían a ella como ”un monumento de mujer”. Es decir, era tan joven bonita y guapa que podría ser escogida para un monumento, representando la mujer española. Una “mujer bandera” era tan guapa, fina y elegante que podría lucir la bandera de España en un desfile patriótico.


Con mucha frecuencia uno escuchaba decirle a una joven: “Vales más que la Catedral de Toledo”. La catedral de Toledo fue la original representante de la España Señorial. Es muy llamativo su altar de oro y plata con destellos multicolores de piedras preciosas. El Día de Corpus Christi, 20 jóvenes altos y fuertes, lo pasean por la ciudad.


Yo traje este dicho de Madrid y suelo usarlo en familia. Una vez una de mis hijas, ya profesional, me dijo: Papito , no me vuelvas a decir: “Vales más que la Catedral de Toledo”. Yo medité y di un nuevo recorrido por mis años de estudios de Medicina en Madrid. Le dije: “Vales un Perú”. Le expliqué que durante el Imperio Español en América, el barco español que regresaba a Sevilla más cargado de barras de oro era el de Perú. Por eso, las jovencitas madrileñas también podían escuchar: “Vales un imperio”. “ Vales un potosí”, riqueza extraordinaria. Relativo al monte bolivariano rico en metales valiosos. Nunca lo he escuchado ni usado, por lo cual no lo considero adecuado. Luego hablaremos sobre las “flores” puertorriqueñas a las muchachas lindas.

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