• Editorial Semana

Por un mejor país


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Seguimos como pueblo viviendo experiencias nunca antes vistas. Este domingo un proceso de primarias fue detenido y un largo día acompañó a todos aquellos que ofrecieron su labor, voluntaria, para los que aspiraban cumplir con una responsabilidad cívica y ciudadana como lo es emitir el voto. Fue un día largo para todos, aún para los que no interesaban participar, pero si veían el televisor, solo encontraban la crisis electoral que se vivía.


Los que tuvimos la oportunidad de escuchar a nuestros abuelos, recordaremos que en este país se aprendió a respetar el voto con mucho esfuerzo y sacrificios. Hemos sido modelo para países del Caribe y Latinoamérica. Nuestros procesos eleccionarios por años han sido seguidos por estudiosos del tema. Representantes de muchos países venían como espectadores a conocer de los procesos de nuestro sistema electoral. Pero mi reflexión, más allá de reflexionar sobre lo que estuvo bien o lo que estuvo mal, me ocupa reflexionar sobre la responsabilidad ciudadana, que va más allá de esperar un día para ir a votar.


La responsabilidad ciudadana requiere del individuo participación de los procesos, cumplimiento de la ley e involucración en los asuntos que tarde o temprano impactaran nuestras vidas. De ahí que me ocupa el que tantas situaciones que hemos vivido como pueblo, puede que hayan ido dejando a un lado el querer involucrarnos y el estar al pendiente de lo que está sucediendo en el país. Me ocupa el ver cómo nos olvidamos de evaluar los cambios y las decisiones que toman los que lideran el país. Líderes que si están en sus puestos es porque el pueblo los escogió, por lo tanto, de ellos y lo que hacen, también somos responsables.


Asumir responsabilidad muchas veces es muy difícil, pues la mayoría hemos sido formados en un sistema social que anda siempre buscando culpables y no nos enseña a hacernos responsables. El aprender a ser y sentirnos responsables, nos elimina el estar identificando a quien echarle la culpa, nos quita el peso de sentirnos culpables y nos permite el aprender a ver qué pudimos haber hecho mejor para que los resultados de lo que nos rodea fueran mejores.


Hemos visto como hace un año el pueblo sintió la responsabilidad de retomar el control del país, consciente de ser responsables de lo que estábamos viviendo actuaron y cambiaron la historia. Mas recientemente con la situación del COVID-19, hacernos responsables de lo que esta sucediendo nos ha ayudado a enfrentarnos a ese peligroso enemigo. De igual modo, es momento de pasar revista sobre lo sucedido con esta lamentable y tan vergonzosa experiencia, relacionada con los trabajos del día de las primarias y asumir nuestra responsabilidad ciudadana, para hacer lo que tengamos que hacer, para que algo como esto jamás vuelva a suceder.


De contar con un modelo electoral a emular, hemos pasado a ser una vergüenza nacional. Que nuestra responsabilidad ciudadana se afiance y nos de la fuerza, el compromiso y la objetividad para reconocer, que, si algo tan lamentable ha pasado, de eso también hemos sido responsables. Unos por no darle importancia a los cambios anunciados, otros por no querer participar, algunos por haber confiado, otros por no darle importancia a los procesos. En fin, todos debemos asumir responsabilidad y en vez de buscar culpables, trabajemos por un mejor país, un país, donde el bienestar, el respeto, las oportunidades, la comunicación efectiva, el civismo y el amor por esta tierra este por encima de los intereses individuales.

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