• Editorial Semana

Primarias para perpetuar el colonialismo


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“Me dedique a la política porque nací en un pueblo esclavizado. De haber nacido en un país libre hubiera dedicado mi vida a las artes y las ciencias”. (Pedro Albizu Campos)


En una de mis columnas anteriores se me ocurrió escribir la siguiente frase la cual considero una inequívoca e irrefutable verdad histórica, y cito: “Para que haya imperios tiene que haber colonias y para que haya colonias tiene que haber colonizados”. Francamente, resulta doloroso tener que admitir que aún, a la altura del siglo 21, haya una abrumadora mayoría de anexionistas e inmovilistas favoreciendo el colonialismo como alternativa única para la sobrevivencia socioeconómica del país. Todo parece indicar que Estados Unidos nos ha condenado a vivir de la dependencia, la subyugación y la inferioridad política como si se tratara de un masoquismo colectivo que nos impide gobernarnos a nosotros mismos en paz y armonía con nuestros vecinos. Resulta igualmente deplorable escuchar boricuas de todos los niveles socioeconómicos preguntándose ¿Qué sería de nosotros sin los americanos?


Como se sabe, Estados Unidos ha logrado imponer la dependencia perniciosa no solamente entre los sectores indigentes sino también entre profesionales que se supone representen la consciencia nacional de nuestro pueblo. De ahí que ambos partidos coloniales se nutran del endoso mercantil de académicos, ingenieros, abogados, médicos, científicos, tecnócratas y otras profesiones igualmente influyentes. Estos son los mismos que han invadido los medios de comunicación masiva para promover descaradamente el sentido de impotencia, dependencia y derrotismo en aras de justificar el colonialismo corrupto. Ello comprueba que el opresor no sería tan imponente sin la colaboración del oprimido.


Así las cosas, el próximo domingo, 9 de agosto de 2020, el electorado de la unión permanente de ambos partidos coloniales emitirá su voto primarista para elegir a los mismos que nos han llevado a la ruina moral, económica y política desde 1898. Ambas colectividades se disputarán no solamente las candidaturas para la gobernación, legislatura y los municipios sino que también se disputarán cuál de los dos posee la mayor reserva de lealtad, sumisión y servilismo hacia el colonizador. Sus electores no solamente se convertirán en víctimas sino en cómplices de la corrupción, mediocridad, nepotismo, amiguismo, inversionismo político y la privatización de nuestros activos para beneficio de sus amigos del alma. Esos son los mismos que han convertido la dependencia de fondos federales en la máxima aspiración del país.


La meta histórica de EE.UU. y sus testaferros del patio no era otra que convertirnos en una sociedad de consumo compulsivo mediante fondos federales, empleos transitorios, salario mínimo y el rechazo al gobierno propio y desarrollo económico sustentable. Todo ello para satisfacer los intereses de los grandes consorcios y empresas multinacionales en concierto y común acuerdo con los renegados del patio. De ahí que ambos partidos defiendan la unión permanente colonial y antidemocrática por tratarse de un negocio redondo y lucrativo para el neoliberalismo inescrupuloso.


Ya lo dijo Betances: ¿Qué pasa con los puertorriqueños que no se rebelan? ¡Levantémonos!

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