• Editorial Semana

Raúl Rodríguez sabe a béisbol


Por: Jorge L. Pérez


En 1977, apenas dos años después de graduarse de escuela superior, Raúl Rodríguez, quien ya era fanático del béisbol y un destacado pelotero juvenil, asistió a la Serie del Caribe de ese año, celebrada en Caracas, donde los representantes de Puerto Rico fueron los Criollos de Caguas.


De seguro que no tenía modo alguno de imaginarse que, años después, a partir de la temporada de 2010-11, se convertiría en el dueño de ese equipo de la liga invernal boricua, con el cual ha ganado hasta el momento cuatro campeonatos, dos subcampeonatos y dos Series del Caribe.


“Yo siempre fui deportista”, dijo Raúl, de 62 años de edad, natural de San Juan.


“Jugué baloncesto, pero en categorías menores, y béisbol”.


“Después fui dirigente de pequeñas ligas y hasta presidí ligas”, agregó.


Como pelotero, jugando en el campo corto, incluso llegó a jugar dos años con Guaynabo en la Doble A, “pero entonces lo dejé cuando empecé a estudiar mi segundo año en la universidad”.


Eventualmente, Raúl se graduaría de contabilidad y se convertiría en CPA, mientras que profesionalmente estuvo trabajando en una compañía norteamericana de contabilidad y, luego, 20 años en la empresa distribuidora de César Castillo.


Hace unos 15 años, entonces, se convirtió en el dueño de la empresa Luis Garratón, Inc., distribuidora de productos farmacéuticos, localizada en Bayamón, y, tres años después, de Droguerías Betances, una empresa localizada en Caguas que data de hace 50 años, cuenta con un almacén de 100,000 pies cuadrados y distribuye, tanto al gobierno como a hospitales y múltiples empresas de salud, productos médicos, farmacéuticos y de otros tipos.


Poco antes, cuando se le encargó la organización en Caguas el montaje de una edición del célebre Torneo de Excelencia del béisbol juvenil, Raúl tuvo la oportunidad de reunirse y empezar a conocer al alcalde William Miranda Marín, y la relación se amplió “cuando él se enteró de que yo había comprado Droguerías Betances y me llamó para felicitarme”.


“Pero cuando supo que la familia Isern ya no iba a estar con los Criollos, el alcalde me llamó para preguntarme si yo estaría dispuesto a coger el equipo”, agregó.


“Y como sabe todo el que lo conoció, era muy difícil decirle que no a Miranda Marín”.


Actualmente, es el presidente de equipo más veterano de la liga boricua, y se ha desempeñado incluso como presidente de la Junta de Directores del organismo, logrando mantener a los Criollos como uno de los conjuntos más sólidos de la Liga a pesar de que ha tenido que jugar sus partidos locales en los últimos tres años fuera del parque Yldefonso Solá Morales, cerrado por reparaciones luego de que fuera arrasado por el huracán María.


Este año los Criollos proyectan mudarse temporalmente al estadio Pedro Montañez, de Cayey, aunque la expectativa es volver al Solá para la temporada de 2021-22.


“Tuvimos muy buena relación con Miranda Marín y también la tenemos ahora con su hijo, Willie Miranda Torres”, dijo. “De hecho, aunque no vamos a estar jugando en Caguas, el municipio va a volver a ayudarnos este año”.


Casado con Mildred Quirós, quien es ‘corozaleña y, como puede esperarse, “tremenda fanática del voleibol”, Raúl es padre de cinco hijos y tiene también cinco nietos.


Pero su familia es mucho más amplia que eso.


“La pandemia ha afectado a todo el mundo”, dijo, “pero nosotros hemos podido lidiar con la situación”.


“Entre todas las empresas, tenemos unos 500 empleados, y afortunadamente hemos podido mantenerlos a todos: son 500 familias puertorriqueñas que no se han afectado en sus trabajos”.

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