• Editorial Semana

Rechacemos “cien años más de colonialismo”


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


La más reciente decisión del Departamento de Justicia de EEUU negándole a la Comisión Estatal de Elecciones la designación de $2.5 millones para la celebración del inconsecuente plebiscito “Estadidad Sí o No” representa no solamente otra humillante bofetada para el anexionismo puertorriqueño sino que confirma inequívocamente que la estadidad ha estado absolutamente descartada por Estados Unidos desde la conquista misma de 1898. Pero lo más vergonzoso es que el liderato anexionista continúe sus tomaduras de pelo prometiendo falsas expectativas para mantener cautivo a su electorado más vulnerable y menos reflexivo. Su único objetivo es administrar la colonia y repartir sus diezmados recursos entre sus amigos de fechorías y para beneficio propio. Es decir, una vez más el PNP pretende utilizar la ideología “obsesivo-compulsiva” del anexionismo como burdo anzuelo propagandístico para mantener con vida su desprestigiada y corrupta colectividad política.


Igualmente ha quedado confirmado que el anexionismo antipatriótico representa la máxima expresión del colonizado puertorriqueño desplazando de ese sitial a sus archirrivales del ELA Colonial. De ahí su capacidad para tolerar todo tipo de humillación, insulto y desprecio con tal de no despertar la ira del implacable “americano”. Francamente, su nivel de sumisión y servilismo raya en lo patético.


Mientras tanto, cualquiera de las facciones de la unión permanente, ciudadanía indisoluble y la dependencia de fondos federales que resulte ganador en las Elecciones Generales del 3 de noviembre representa realmente una derrota para el Pueblo de Puerto Rico. Ese frenético afán de sacar del poder al partido anexionista solo ha logrado perpetuar el nefasto bipartidismo colonial mientras crece vertiginosamente el poder soberano de EEUU sobre el atribulado Puerto Rico. El Puerto Rico de hoy atraviesa por su más degradante nivel de colonialismo, corrupción y dependencia en toda su historia política y como tal, resulta francamente contradictorio combatir el anexionismo corrupto para perpetuar el colonialismo pernicioso. La lucha histórica de ambos partidos ha sido contra la “suprema definición” mientras crece vertiginosamente el “pitiyanquismo” corrupto e incondicional a Estados Unidos. Insistir en la retórica ‘melonista’ de que el PPD es la única colectividad capaz de derrotar al anexionismo es endosar el juego de la metrópolis cuya preferencia sigue siendo a favor del ELA Colonial para beneficio de sus empresas y consorcios multinacionales.


El discurso colonial de los apologistas del inmovilismo para sacar del poder al gobierno de Wanda Vázquez solo conduce a consolidar el “estatusquieto”. Si bien es cierto que la abrumadora mayoría de los puertorriqueños rechazamos la corrupción, la mediocridad y la inmoralidad pública del anexionismo, no es menos cierto que el inmovilismo también está salpicado del cáncer de la corrupción, la privatización, el achicamiento del gobierno y la dependencia de fondos federales como máxima aspiración nacional. Por tanto, resulta contradictorio sacar del poder al anexionismo para perpetuar el colonialismo.


Los puertorriqueños tenemos la obligación moral de rescatar a nuestro país y conducirlo hacia la “suprema definición”: ¡Yanquis o Puertorriqueños! Votemos por una Patria libre, soberana y democrática.

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