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  • Foto del escritorEditorial Semana

Recordado y querido por todos



Foto Pepo Pereira

Por Jorge L. Pérez/JPG Media Group


El doctor Héctor Gregorio ‘Tato’ Dávila Solá, lamentablemente, no podrá ser testigo en marzo del retorno al BSN de los Criollos de Caguas, el equipo que él ayudó a fundar en 1969.


Según se supo el viernes pasado, falleció a la edad de 88 años el retirado odontólogo, quien en años recientes residió en Atlanta.


Dávila lideró el movimiento que trajo a los Criollos de Caguas del Baloncesto Superior Nacional en 1969.


Al retirarse de la práctica privada en 2023, el Pabellón de la Fama del Deporte Cagüeño, por voz del secretario del organismo y otrora dirigente de baloncesto, Luis Domenech, expresó:


Sin dudas, ‘Tato’ Dávila (Héctor) ha sido, es y sigue siendo, un ejemplo de excelencia como propulsor no tan solo del deporte cagüeño, sino del deporte puertorriqueño. Nadie le ha servido al baloncesto superior en Puerto Rico con tanta pasión como Tato Dávila. Ahora, junto a su esposa, Diana, se irá a disfrutar su jubilación, que tenga merecido disfrute y la mayor calidad de vida y salud en su nueva residencia en Atlanta, junto a sus queridas hijas y nietos”.


Dávila, considerado el padre del baloncesto en Caguas, fue parte de la primera clase exaltada al Pabellón en 1992.


Comenzó en el baloncesto mientras estudiaba en la Universidad Politécnica, hoy Universidad Interamericana, y jugó con los Atléticos de San Germán y el equipo de baloncesto superior de Arecibo.


Mientras estudiaba odontología en la escuela de medicina, jugó voleibol con los Volitrotters de San Juan.


Luego de graduarse como dentista, sirvió dos años en el ejército de los Estados Unidos.


En 1968 fundó y presidió la Asociación de Baloncesto Aficionado de Caguas e impulsó la construcción de la cancha bajo techo de Caguas, convirtiéndose más adelante en el apoderado de los Criollos de Caguas, puesto que ocupó hasta que en 1987 el equipo fue a manos del entonces alcalde de Caguas, Angel O. Berríos.


El sepelio sería en Atlanta, donde residen sus dos hijas y su viuda, Diana, y sería enterrado en el Cementerio Nacional de Atlanta con todos los honores militares, por haber sido capitán en el ejército de Estados Unidos.


Numerosos amigos y exjugadores lamentaron su fallecimiento.


Eric Pomales: “El baloncesto de Caguas se debe a él. Era, por decirlo así, un dictador, porque era el que decidía todo. El decía que yo era su mano derecha y su alcahuete principal, porque dependía mucho de mí: me rescató cuando estaba trabajando en las categorías menores en Villa Turabo y me llevó con él, y dirigí en todas las categorías excepto en la Superior, aunque también estaba con el equipo: cuando había que buscar a un jugador, o los uniformes, ahí iba yo. Tato empezó con el baloncesto en Caguas desarrollando las categorías menores desde mediados de los sesenta, para luego poder aspirar a conseguir la franquicia de Superior”.


Willie Quiñones: “Desde el día uno en mi carrera de 16 años con los Criollos, yo estuve con él en Caguas. Incluso, me fue a buscar en mi casa en Nueva York: yo había firmado con Río Piedras para jugar como nativo, pero iba a tener que esperar tres años para poder jugar, y él me firmó como neorrican y me suspendieron por un año, pero pude jugar al año siguiente, en 1976. Era como un padre para todos nosotros, y hasta sacrificaba su profesión por el baloncesto: iba a buscar jugadores a Aguas Buenas, a Cayey, donde hubiera que ir. Incluso después de retirarme yo lo visitaba en su oficina frecuentemente”.


Henry Cotto: “Todo lo que yo he logrado se lo debo a él. Tato fue el que llevó a jugar en novicios con Caguas y quien me llevaba y me traía, y gracias a él empecé a estudiar con beca de baloncesto en el Colegio Bautista cuando tenía como 13 años. Luego jugué en todas las categorías de Caguas y dos semanas con el equipo de Superior -sé que jugué contra Aibonito y otros equipos y anoté ocho puntos- antes de firmar para jugar béisbol”.


Henry tendría una gran carrera en el béisbol profesional, tanto con los Criollos como en Grandes Ligas, y reside ahora en Arizona. “Pero él seguía siendo mi dentista: iba a verlo cada vez que iba a Puerto Rico”.


Pablo Santana: “Yo lo ayudé en todo lo que estaba relacionado con el baloncesto desde que tomó el equipo hasta que lo vendió, e hice de todo, incluso todo lo relacionado con la logística, especialmente en las categorías menores. Pero Tato era el cabecilla, el ‘brain’ de todo. En Caguas ha habido grandes figuras del deporte, pero en especial el nombre de Tato es uno que nunca debe de ser olvidado”.


Héctor Olivencia: “Héctor ‘Tato’ Dávila ha sido la figura primordial de mi vida. Todo lo que he logrado, es gracias a él. El fue quien me fue a buscar a Nueva York cuando yo estaba en ‘high school’ y me trajo a Puerto Rico cuando yo tenía 16 años. Me llevó a practicar y enseguida me dijo. ‘hay que firmar un contrato’, y terminé jugando con Caguas desde 1974 hasta 1981, cuando fui a Ponce. Aunque yo era ‘neorrican’, no tuve impedimentos y pude empezar a jugar enseguida porque mi madre era puertorriqueña, de Fajardo,. De hecho, yo fui quien le dijo a Tato que había un muchacho llamado Willie Quiñones que estaba jugando en una universidad y que sería bueno que averiguara porque podía sr puertorriqueño”.


“Ojalá que este año que van a regresar los Criollos al BSN, le hagan u reconocimiento especial: de Tato hay que decir que fue un gran ser humano, pero en realidad faltan palabras para decir lo grande que fue”.


Luis Díaz, ‘Fafije’: “Empecé con Tato a los 11 años, cuando yo jugaba en la categoría Biddy (12 años) y él acababa de graduarse de odontología y estuvo años trabajando las categorías menores hasta conseguir la de la Liga Superior. Luego seguí en novicios, primera categoría… Pero Tato dejó de ser de él, para ser del baloncesto, y quería a todos sus muchachos como si fueran hijos suyos. De hecho, A Héctor Olivencia lo tuvo un tiempo viviendo en su casa cuando vino de Nueva York. Y aunque luego no seguí vinculado al baloncesto, seguí con Tato de amigo.


William Miranda Torres, alcalde de Caguas: “Como alcalde y como amigo, lamento la partida de nuestro gran amigo, el doctor Tato Dávila. Nos embarga la tristeza, pero sabemos que fuimos afortunados en contar con una figura como la del maestro,,que con gran entusiasmo fundó grandes plantillas deportivas como los Criollos de Caguas del Baloncesto Superior Nacional, quienes regresan esta temporada y que de seguro le regalarán a nuestra ciudad momentos extraordinarios como el primer quipo de 1969, creado por él. Nos entristece su pérdida, pero sabemos que descansa en los brazos del Padre y estamos seguros que desde el cielo nos acompañará en cada partido y cada celebración. Mi abrazo solidario con su viuda, sus hijos y nietos”.


A media asta las banderas de Puerto Rico y Caguas


Por otro lado, el alcalde, William Miranda Torres, ordeno hoy que todas las agencias municipales ondeen las banderas a media asta para honrar la memoria del Dr. Hector Tato Dávila. Las banderas deberán permanecer a media asta desde el lunes 26 de febrero hasta el atardecer del sábado 2 de marzo.


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