Rememorando la huella histórico-cultural de Gautier Benitez (Conclusión).
- Editorial Semana

- 23 abr
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Al ya tener una mirada panorámica de las múltiples gestas realizadas por Gautier Benítez, podemos ir comprendiendo y a su vez desmintiendo que como muchos pensarán, este no era un común e inclusive típico poeta, sino más bien, fue en el sentido revolucionario sartreano, un intelectual comprometido. Evidentemente, el estar involucrado desde muy joven en cuadros de formación política, creación de seudónimos para la divulgación de contenido informativo, hacer poesía, participación del Grito de Lares, entre otros, deja claro su altísima entrega en los procesos de cambio histórico- culturales para Puerto Rico.
En ese sentido, el que se haya suscitado desde temprana edad la infecciosa y terminal enfermedad de la tuberculosis durante sus 28 años, no impidió para que Gautier Benítez abandonara la producción de capital sociocultural. De hecho, adentrándonos a la arteria de toda esta gravísima problemática que técnicamente dio como inicio post- huracán San Felipe en el 1776 es que Gautier desarrolló robustamente gran parte de su repertorio poético crítico. Dichas reproducciones cobran mayor fuerza en la editorial “La Crónica de Ponce” el cual dirigía su colega Luis Marín & Manuel Elzaburu con el que más tarde funda el emblemático teatro del Ateneo de Puerto Rico, plus la Revista Puertorriqueña (Ramos Perea, 2013).
Queda esclarecido, que la imagen de Gautier Benítez ha sido la cobertura de lo que significó para ese siglo XIX y XX la impronta del romanticismo en el país. Sin embargo, bajo el presente recorrido, hemos hallado que este fue algo más que ser escritor, poeta, etc. debido a que con su único estilo y quehacer social rebasó los típicos parámetros de lo que sería un romanticista. Quiérase decir, que la clasificación de romanticista no es la más razonable para categorizar su corte como literato, ya que su visión de mundo, tanto a nivel económico como psicosocial en general era uno sociopolítico y trandisciplinario.
En efecto, la presente posición personal, que estamos asumiendo, podría sonar como una pura osadía. A pesar de ello, cuando vamos excavando cada una de las osamentas sociohistóricas que el mismo espacio político nos ha ocultado acerca de nuestros máximos líderes, en el caso de Gautier Benítez hubo un giro transversal e interactivo entre diversos campos del saber humano. Y ese preciso cambio radical en la poesía e inclusive momento histórico no solo es un hecho revolucionario, sino también contestatario.
El simple acto de atreverse a retar los límites de la poesía y a su vez constantes temáticas como la muerte, el amor, patriotismo, entre otros, expresa con mucho fervor el tipo de ser humano, plus intelectual comprometido que fue, lo cual hizo que nunca se perdiera su amado vínculo íntimo con Borinquen. Tanto es así, que, aparte de abrigarse detrás de la escritura dado a la delicada situación enfermiza de la tuberculosis pudo forjar un innovador estilo de cómo exaltar la corriente romanticista en general.
De hecho, al indagar en el sinnúmero de trabajos poéticos de Gautier Benítez, del saque encontramos que esa multiplicidad de categorías a las que nos referíamos como transdisciplinarias estriban en obras como: “Ausencia”, “Renacimiento”, “A Puerto Rico”, “Dios”, “Puerto Rico, patria mía” “Un encargo a mis amigos”, “Una pregunta”, entre otros. Cada uno de estos ilustra a flor de piel el vibrante verso de escalar a otro nivel significativo lo que las palabras versus el momento histórico ameritaban apalabrarse.
Así que, rememorar a Gautier Benítez en esta época es refrescar la huella del neoromanticismo trandisciplinario porque pone en práctica social lo expresado en la poesía.




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