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Resilencia ante la nueva normalidad en la Navidad

Por: Editorial Semana, Inc.


La Navidad es la fiesta más importante del cristianismo. Consiste en celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret y tradicionalmente provoca la reunión entre amigos y familia. Este año será muy diferente. Los temblores y la pandemia han ocupado gran parte de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Muchos hemos estado, como decían nuestros jíbaros, “en la lucha”, “bregando” y “sobreviviendo”.


“¿Qué pasa si me siento diferente, triste, angustiado y tenso? ¿Qué pasa si extraño a los míos, si quiero que esto pase rápido?”. Diariamente escuchamos expresiones y cuestionamientos como estos. De alguna manera, responden a todos los ajustes que hemos tenido que enfrentar para continuar con los cuidados y medidas de seguridad ante lo que nos ha tocado vivir.


También son comunes sentimientos como “a menudo pienso y reconozco que somos y seremos historia”. “Que esto pasará y le contaremos a nuestras generaciones futuras que una vez sufrimos temblores, tuvimos que utilizar mascarillas, no nos podíamos acercar entre nosotros, no podíamos darnos las manos, abrazarnos, visitarnos y que con mucho esfuerzo y confianza en Dios todo se estabilizó”.


Mientras tanto, ¿qué podemos hacer para que logremos una nueva normalidad que funcione para nosotros? La Dra. María M. Berrios Colón, Consejera Profesional Licenciada del Hospital Menonita recomienda familiarizarnos con el término “Resiliencia”. Este implica la capacidad que tenemos de salir fortalecidos ante las adversidades y de volver a nuestro estado previo.


A tales fines, propone inventar estrategias para lograr contacto con los nuestros, respetando el distanciamiento y la protección individual. Por ejemplo, maximizar el uso de la tecnología, compartir fotos y videos y realizar video llamadas para hacer arte, bailes virtuales, “karaoke familiar”, bingos virtuales, entre otras.


Además, mantenernos conectados a través de llamadas telefónicas con mayor frecuencia. Podemos volver a redactar cartas, como las que se acostumbraban a enviar por correo, con “pesitos” y perfume. Ahora se envían correos electrónicos, eso también lo podemos hacer.


También, preparar y compartir postres o comidas y dejarlos en los “portones”; mantener contacto desde la distancia jugando adivinanzas, cuentos, refranes, palabras que comiencen con alguna letra, mímicas, bingo o hacer retos (deletreo o sumas) y cuidar nuestra salud, manteniendo un balance entra las actividades físicas, la alimentación, el descanso y el sueño.


Es importante estar atentos al posible incremento en el uso de alcohol o drogas. Debemos evaluar si estamos utilizándolo para automedicarnos por la ansiedad o por depresión y, conocer que existen tratamientos y estrategias efectivas para lograr el autocontrol. Estemos atentos, si alguna persona le dice que no quiere alguna bebida, no insista en el ofrecimiento. Desconocemos, y realmente no tenemos que saber, si esa persona se encuentra trabajando la abstinencia o la reducción en uso. No la expongamos a una situación, posiblemente incómoda, de tener que explicarnos que está manejando el uso problemático de la sustancia.


Finalmente, recomendamos fortalecer la esperanza, acrecentar la fe y confiar en Dios. Pensar que pronto, con el esfuerzo colectivo volveremos a abrazarnos, a celebrar la unión y fraternidad familiar como siempre lo habíamos hecho. Sé feliz. Anímate, ¡vive la vida!


Si identifica señales de posible depresión o cambios abruptos en el estado de ánimo, en el Hospital Menonita CIMA contamos con profesionales especializados para ayudarles a manejar sus emociones con respeto y totalmente confidencial. Llámenos inmediatamente 787-714-2462. ¡Feliz Navidad!

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