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Se dona hoy para cobrar mañana

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    Editorial Semana
  • hace 22 horas
  • 2 min de lectura
Por: José “Conny” Varela
Por: José “Conny” Varela

En Puerto Rico todo el mundo sabe cómo funciona el inversionismo político, aunque nadie lo escriba en un contrato. Se dona hoy para cobrar mañana. Se aporta a la campaña y luego aparece el permiso ágil, el contrato jugoso, el nombramiento a la medida. Esa transacción silenciosa es la semilla de casi todos los escándalos que el país ha tenido que sufrir. Por eso tiene tanto valor lo que propuso esta semana el comisionado residente Pablo José Hernández.


Desde Cayey, en la celebración de los 74 años del Estado Libre Asociado, Pablo José presentó cuatro reformas al financiamiento de campañas: eliminar o limitar los donativos en efectivo, que facilitan el lavado de dinero; acabar con los donativos anónimos, que superaron el millón de dólares en pasadas elecciones; prohibir las donaciones de los contratistas del gobierno, que donan como inversión y cobran con creces; y obligar a las campañas a divulgar dónde trabaja cada donante, con esa información publicada por el Contralor Electoral. Datos duros: hoy nuestras reglas son más permisivas que las federales. Eso no es un descuido; es una conveniencia que la vieja política nunca quiso corregir.


Pablo José le puso nombre al mal: la corrupción de la claque, esa cofradía que confunde servir con servirse. Y aquí quiero detenerme, porque conviene decirlo sin rodeos: el gran problema de nuestro gobierno no es el cabildeo. Cabildear es legítimo en toda democracia. El problema es la deshonestidad de los líderes que convierten el acceso en mercancía. Las leyes son la cerca; pero si el que cuida la finca es el que se roba las gallinas, ninguna cerca alcanza. La pulcritud regresará al gobierno cuando las riendas estén en manos de alguien cuyo carácter no esté en venta. Ese factor no lo legisla nadie: se tiene o no se tiene.


Pablo José lo tiene. Es honesto, íntegro y está dispuesto a matar la mala yerba desde la raíz, no a podarla para la foto. Es un candidato refrescante y transparente, a quien no le tiembla el pulso para defender sus propuestas y los principios con los que está comprometido, aunque incomoden a los poderosos o a los cómodos. Mientras otros esperan el escándalo para reaccionar y contratan asesores para maquillar la crisis, él propone antes de que el daño ocurra. Esa manera de hacer política, de frente y sin libreto prestado, es precisamente lo que el país lleva años esperando.


Esa es la diferencia que el país percibe y agradece. Frente a una administración que cambia caras para sobrevivir la semana, hay un liderato que quiere cambiar las reglas para rescatar al país. Pablo José está comprometido con adecentar el gobierno, y los puertorriqueños confían en él. Cuando la confianza y el carácter coinciden en una misma persona, la esperanza deja de ser un discurso y se convierte en un proyecto de país.


El autor es representante por Caguas

en la Cámara de Representantes

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