• Editorial Semana

Servicio público contra arribismo político


Por: Jesús Santa Rodríguez


Este próximo domingo se llevarán a cabo las primarias de los principales partidos políticos, donde cada elector podrá respaldar con su voto a los candidatos que mejor lo representan y que aspirarán a liderar el destino del país en los próximos cuatro años.


Sabemos que el pasado cuatrienio el pueblo fue víctima de un gobierno tan insensible, incompetente y deshonesto que el Congreso de los Estados Unidos, el Departamento de Justicia y hasta el presidente Donald Trump le han retirado totalmente la confianza, privándonos del desembolso total de fondos para atender emergencias. También, han negado destinar dinero para financiar el plebiscito pro estadidad que quiere realizar, a la trágala, el Partido Nuevo Progresista sabiendo que no es vinculante, o sea, es una futilidad.


El desmadre después del huracán María fue la mejor evidencia del desinterés y la apatía por servir bien a la gente, así como la falta de capacidad para gobernar de Ricardo Rosselló, que junto a algunos de sus secretarios y asesores principales dedicaba el tiempo pagado con fondos públicos para burlarse del pueblo que sufría. Ya sabemos cuál fue el sacrificio del pueblo y el costo social y económico.


La falta de carácter y abusos de Rosselló culminaron en su salida involuntaria como gobernador, y de muchos de su pandilla de sus puestazos. Esta fue la primera vez en nuestra historia que un gobernador es obligado a renunciar al cargo.


Inmediatamente después de su huída, en otro acontecimiento histórico, vimos cómo Pedro Pierluisi juramentó al cargo de gobernador para terminar siendo desautorizado por el Tribunal Supremo, lo que dio paso a convertir a Wanda Vázquez en gobernadora, en otro evento sin comparación en las páginas históricas del país.


Estas “transacciones de poder” del Partido Nuevo Progresista, enmarcadas en una pugna nunca antes vista en el panorama político de la isla y caracterizadas por el recrudecimiento de dos facciones dentro del partido de gobierno, se dieron bajo el asedio social sufrido por los puertorriqueños, que estuvimos sometidos a la devastación de María, los terremotos del sur y la pandemia del Covid-19.


Por todo lo anterior, es importante salir a votar a la primaria este próximo domingo y escoger aquellas personas que han demostrado el compromiso y honestidad en el desempeño de sus funciones, y que tengan una trayectoria de probada experiencia, porque al servicio público no se viene a ser servido, sino a servir, especialmente en posiciones llamadas a implantar política pública. Más que un derecho, salir a votar es una responsabilidad, especialmente ante el escenario de corrupción, clientelismo político, luchas personalistas entre bandos y el desinterés en servir a la gente, especialmente a las decenas de miles que todavía sufren por la falta de techo, las continuas interrupciones en el servicio eléctrico, la falta de acceso a educación de calidad, la incertidumbre por la falta de trabajo y la inseguridad en el área de salud pública que afecta el país por el manejo nefasto del Covid-19.


Muchos aspiran ocupar puestos en la política. Es importante corroborar para qué y si esas aspiraciones son parte de una agenda de arribismo político, porque hoy más que nunca nuestro país necesita funcionarios que vengan a servir a la gente y no a servirse del pueblo. Para que su voluntad cuente, el pueblo tiene que salir a votar.

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