• Editorial Semana

Un abogado hecho a base de los deportes


Por: Jorge L. Pérez


Aunque en los últimos tiempos su relación con el deporte se ha concentrado en desempeñar el papel de fanático y seguidor, particularmente de los Criollos en el beisbol profesional y de los desaparecidos Criollos de la Liga Superior, el destacado abogado cagüeño Carlos ‘Vicky’ Morell tiene un pasado deportivo brillante, tanto en el atletismo como en el béisbol, aficionado y profesional, aunque considera que su momento cumbre fue cuando conquistó la medalla de bronce como parte del relevo de 4 X 400 en los Juegos Centroamericanos de 1970, celebrados en Panamá.


“Ese fue el momento más grande: poder representar a Puerto Rico internacionalmente”, dijo Morell, de 72 años, quien se graduó de leyes de la Universidad Interamericana en 1980 y desde entonces ha venido ejerciendo en Caguas, donde tiene el bufete Morell, Rivera y Asociados.


Morell nació en Norfolk, Virginia, cuando su padre servía en el ejército, pero siendo todavía un infante sus padres regresaron a Puerto Rico, donde él ha vivido en Caguas toda su vida.

“En Estados Unidos lo único que aprendí fue a llorar en inglés”, bromeó.


Hizo sus estudios primarios y secundarios en la escuela José Gautier Benítez, donde comenzó a destacarse en el atletismo: en 1965 y 1966 logró campeonatos nacionales y estableció una marca local al cronometrar 49.60 en los 400 metros lisos, y su talento atrajo la atención del legendario entrenador boricua Víctor López, quien le ayudó a conseguir una beca en Lamar Tech, Texas, la cual no pudo aceptar debido a una lesió.


Morell, sin embargo, terminó completando sus estudios en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras de 1966 a 1970, donde fue capitán del equipo de atletismo y brilló en las justas colegiales, además de clasificar para los Centroamericanos.


“Gracias al deporte yo pude hacer mis estudios universitarios”, dijo Morell, quien fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Cagüeño.


“De no haber sido por el deporte, ahora estaría bebiendo cerveza por ahí”.


Eventualmente, Morell se graduó Summa Cum Laude de Administración Comercial con concentración en Contabilidad y luego obtuvo un Juris Doctor en la Universidad Interamericana.


Pero además Morell fue un destacado lanzador, que lanzó en Clase A con Savarona, con los Toritos de Cayey en la Doble A, y con los Tigres de Aguas Buenas en la COLICEBA, donde fue premiado como Lanzador de Año en 1969.


En 1970 firmó como profesional con los Mets de Nueva York y jugó en las Menores con esa organización así como con la de los Piratas de Pittsburgh.


En la liga invernal, a su vez, lanzó para los Lobos de Arecibo y los Senadores de San Juan.

Padre de cuatro hijos, dos abogados, una maestra y la otra una ejecutiva de mercadeo, no ha estado activo en el deporte desde entonces, excepto como seguidor, particularmente del béisbol.


“Me encantaría ir nuevamente a los parques cuando haya temporada aquí”, dijo Morell, quien agregó también que “me encantaría que el béisbol volviera a tener aquí el arraigo que tenía antes y, aunque ha cambiado mucho, me sigue gustando”.


“Pero ahora la vida es muy diferente: hay muchas otras distracciones y hay internet, donde se puede ver la NBA y otros deportes”.


Otras de las realidades de la vida moderna es la pandemia del coronavirus.


“Nosotros hemos seguido yendo a la oficina, aunque trabajando a medio tiempo, y afortunadamente no hemos tenido ningún problema”, dijo.


“Todo es a base de mascarilla y de mantener el distanciamiento social”.

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