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Un atisbo más allá de la vida


Por: Lilliam Maldonado Cordero


El comienzo de un nuevo año es otra oportunidad para revisar los sueños y metas que llevamos tiempo postergando, como un mejor trabajo, el negocio que siempre deseamos, comprar una propiedad o cambiar de carro. Aunque siempre incluimos en nuestras resoluciones dedicarnos más tiempo a nosotros y a los seres queridos o terminar ese proyecto de vida importante, acabamos invirtiendo nuestro mayor esfuerzo en alcanzar logros materiales, dejando a un lado los aspectos espirituales de la vida como, amar, perdonar y vivir éticamente.


Mientras me encontraba organizando, precisamente, los planes y asuntos pendientes a fin de año, tropecé con un estudio en el que participaron 25 hospitales de Estados Unidos y Reino Unido realizado por científicos de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (NYU) entre mayo de 2017 y marzo del 2020 -publicado en 2022-, que incluyó 567 hombres y mujeres cuyos corazones dejaron de palpitar mientras estaban hospitalizados. También, se recogió el testimonio de 126 sobrevivientes que experimentaron recuerdos y estados de conciencia estando en arresto cardiaco.


Interesantemente, los sobrevivientes reportaron experiencias lúcidas, incluyendo la separación de su cuerpo, eventos de su vida en aquellos momentos de gran felicidad y también de dolor, fracaso o tristeza, sin que sintieran angustia. Durante este proceso, hicieron una evaluación profunda de su vida que incluía sus intenciones, actuaciones y sentimientos hacia otras personas. Tuvieron la sensación de haber llegado a casa, pero al no poder “traspasar la puerta”, sufrieron dolor físico al regresar a su cuerpo. Pero, el estudio no se limitó únicamente al testimonio de los sobrevivientes.


Utilizando equipos especializados, los investigadores pudieron distinguir estas experiencias de la muerte diferenciándolas de las alucinaciones, sueños, visiones o concienciación relacionada con la resucitación cardiopulmonar (RCP). Analizaron la actividad cerebral que incluye las ondas gamma, delta, theta, alfa y beta por una hora durante la RCP. El tipo de actividad que analizaron en estos sobrevivientes es una que se registra normalmente mientras una persona está consciente durante funciones mentales complejas, incluyendo pensar, buscar recuerdos y en percepción consciente, no mientras sueña o sufre alucinaciones.


Sam Parnia, la doctora intensivista que lideró este estudio, aseguró que estas experiencias, sumadas a los cambios en las ondas cerebrales, podrían ser la primera señal de que se haya capturado científicamente, por primera vez, lo que conocemos como “experiencia cercana a la muerte”. Parnia fue más lejos al resaltar que el estudio ofrece evidencia de que mientras se está verdaderamente al borde de la muerte, las personas experimentan una vivencia única de consciencia introspectiva, sin angustia. En efecto, estas experiencias lúcidas parecen no ser el truco desordenado de un cerebro agonizando, sino la experiencia humana de encontrarse al borde de la muerte. El proceso, conocido como “desinhibición”, parecería abrir todos los accesos a las profundidades de la conciencia, incluyendo recuerdos almacenados, pensamientos desde la niñez hasta la muerte y otros aspectos de su realidad sobre los que los sobrevivientes reflexionaron, especialmente cómo se sintieron por sus actuaciones hacia los demás.


Aunque falta mucho para entender la muerte, muchas culturas y creencias coinciden en que la vida consciente no termina con esta. Estos avances en la ciencia, sumados a los valores éticos y morales, son una invitación a meditar sobre nuestras actuaciones, y la importancia de ser más solidarios y piadosos con los otros y con nosotros mismos, pero sin privarnos de vivir plenamente y alcanzar nuestros sueños.

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