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  • Editorial Semana

Una Carrera de obstáculos


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Avanza el mes de mayo y de igual modo nos acercamos a la temporada graduaciones, fin de clases y temporada de huracanes. Aunque ya estamos próximos a culminar este año escolar 2021-2022, sin duda siguen siendo muchos los retos que enfrentan nuestras escuelas para así lograrlo.


Al conversar con los estudiantes que pertenecen a clases graduandas identificamos que mantienen la ilusión de completar su año con una tradicional graduación.


Esperan ser ellos la clase que pueda retomar esas hermosas y emotivas actividades que hace dos años dejaron de ser lo que eran. Muchas de ellas no se celebraron y en otros casos, hubo que crear y reinventarse para de algún modo llevar a cabo algún evento que permitiera celebrar lo que una graduación representa para quienes lo logran.


En un año que en el que nos hemos mantenido alertas a cómo se comportarán los contagios luego de cada celebración cultural, poder llegar a celebraciones de modo tradicional y presencial, sin duda, continúa siendo un gran reto. Los estudiantes y sus escuelas, han vivido un año monitoreando el resultado de cada celebración. Celebraciones que añoraban poder volver a compartir, pero algunos hasta sin días de juegos se quedaron.


Este fin de semana se celebraban las justas universitarias, un muy lucido y organizado evento, pero del cual esperamos que el triunfo mayor sea lograr que se haya evitado aumentar los contagios que representan la amenaza del COVID, Influenza y Micoplasma.


Ver la alegría y el compartir hace sentir, que el agotamiento que representa manejar estas amenazas a la salud, han agobiado y prefieren enfrentarlas y aceptarlas como tal, a continuar paralizados.


Hablando de las Justas Atléticas, bien podemos decir que el año escolar ha sido una carrera de obstáculos, pues se ha tenido que enfrentar y superar cada uno de los retos que ha representado tratar de traer a lo que llamamos la normalidad, la vida escolar de los estudiantes en sus escuelas, de una manera segura. El mayor reto, ha sido que las escuelas, aunque luchan por ser un ambiente seguro, no lo pueden controlar todo.


El clima, el cambio de estación del año y la realidad de que el COVID-19 no se quiere ir, ni se irá, seremos nosotros lo que tenemos que enfrentar lo que todo esto representa y desarrollar estrategias, actitudes y hasta legislación que permita vivir con lo que se ha convertido en una nueva realidad. Esperemos en Dios podamos continuar, pues los padres necesitan trabajar y los niños estudiar.

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