top of page
Buscar
  • Foto del escritorEditorial Semana

Una conciencia colectiva




Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Como sabemos, cada época ha tenido sus retos y sus asuntos prioritarios a atender. Quisiéramos pensar que los retos de los tiempos son parte del cambio social que naturalmente se da al pasar de los años. Sin embargo, hay retos que se enfrentan y quizás nos puede parecer que, en lugar de avanzar, retrocedemos.


Pero para ver el vaso medio lleno y no medio vacío, consideremos que es posible que el propio desarrollo y los llamados “avances” nos impactan adversamente, sobre todo, si no hicimos un ejercicio previo de planificar estratégicamente ante cada cambio requerido o enfrentado como parte de la evolución de los tiempos.


En semanas anteriores hemos reflexionado sobre los retos que enfrentamos debido al impacto del aumento en la expectativa de vida que deja como resultado una población significativamente envejecida.


Hemos reflexionado sobre el cambio demográfico de una sociedad en la que nacen muy pocos niños, también sobre el cambio climático, que hay que incluirlo en los retos actuales, sobre el impacto de la tecnología, entre otros.


Reflexionemos sobre algunas de las experiencias que recientemente hemos vivido, su impacto y las que nos hacen sentir en retroceso en vez de en progreso. Entre ellas las constantes e impactantes fluctuaciones de la energía eléctrica que impactan adversamente a miles de hogares y negocios, dejando como consecuencia negocios con grandes pérdidas, hogares enfrentando gastos inesperados, poca calidad de vida para personas enfermas y encamadas, un sistema para procesos electorales que ha dejado como resultado, tardanza, desconfianza e incertidumbre en estos procesos.


Invito a una reflexión, no con el ánimo de criticar, negativamente, sino de construir una conciencia colectiva que nos ayude a la búsqueda de soluciones y a la toma de decisiones. Muchas veces criticamos a las instituciones, entre ellas al gobierno, pero olvidamos, primero, que el gobierno somos todos, de ahí la importancia de participar. Olvidamos que nos corresponde una parte, la de la acción individual desde nuestros hogares y centros de trabajo, la llamada responsabilidad social.


Nos corresponde a todos, como ciudadanos, involucrarnos y ser parte de algo, de un grupo de servicio comunitario, de una organización de ayuda social, un grupo comunitario, o donde nos desempeñamos, de un grupo cívico o religioso. En fin, se vale criticar si es con el fin de construir y de meter mano.


Hace falta volver a creer en que se puede, pero no por arte de magia, ni como consigna mediática, se puede si somos parte de la solución; si nos quitamos y vivimos en un individualismo que levanta muros y nos aleja del colectivo, seguiremos viviendo en retroceso.

9 visualizaciones

Entradas Recientes

Ver todo

Leah

Comentários


bottom of page